GRANDES REPORTAJES
El Discurso de Angostura: La visión de Bolívar para la Gran Colombia
Simón Bolívar convoca un congreso en Angostura para sentar las bases constitucionales de la Gran Colombia, destacando su visión republicana y la necesidad de educación popular.
*Por: Rafael Simón Jiménez. – Obsesionado por otorgar un piso constitucional a la nueva República, que aún luchaba duramente por obtener su independencia, y además por sentar las bases de su ideal de unidad latinoamericana, cuya génesis sería la denominada “Colombia la Grande” o «Gran Colombia», que fusionaría a Venezuela con la Nueva Granada, el libertador Simón Bolívar decidió convocar un congreso de representantes encargados de discutir, redactar y aprobar el nuevo texto constitucional. Este sustituiría la carta política aprobada por el congreso constituyente de 1811, cuya efímera vigencia fue ahogada en sangre al naufragar la primera República.
El Congreso se instaló en Angostura, zona liberada tras la campaña llevada a cabo en 1817, donde se destacó el joven general Manuel Carlos Piar, quien fue supliciado por insubordinación meses más tarde. El 15 de febrero de 1819 se llevó a cabo la sesión inaugural, en la que Bolívar pronunció una pieza oratoria memorable que reflejaba plenamente su pensamiento político. Comenzó resaltando: “…Dichoso el ciudadano que, bajo el escudo de las armas de su mando, ha convocado la Soberanía Nacional para que ejerza su voluntad absoluta. Yo me encuentro entre los seres más favorecidos por la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los Representantes del Pueblo de Venezuela en este augusto congreso, fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la nación…”
Al congreso deberían asistir treinta diputados electos como representantes de las provincias de Caracas, Barcelona, Cumaná, Barinas, Guayana y Margarita. Tuvieron la oportunidad de conocer las ideas libertarias y republicanas que por entonces animaban al Libertador, y que entre otras afirmaciones planteaban un repudio absoluto frente a la autocracia, la arbitrariedad y la tiranía. Al respecto, se sentenció: “…La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandar, de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente…”
Al exponer sus convicciones republicanas, Simón Bolívar indicó a los legisladores: “…Un gobierno republicano ha sido, es y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios. Necesitamos de la igualdad para refundir, digámoslo así, en un “todo” la especie de los hombres, las opiniones políticas y las costumbres públicas…”
Luego, conforme a su visión de lo que debía ser la formación de verdaderos ciudadanos, educados y ejercitados para el cabal ejercicio de la democracia, la libertad y sus derechos, el Libertador proclamó: “…La educación popular debe ser el cuidado primordial del amor paternal del congreso. Moral y luces son los polos de una república, Moral y luces son nuestras primeras necesidades…” y a continuación expuso su idea de la conformación de un poder moral, el cual explicó: “…Meditando sobre el modo efectivo de regenerar el carácter y las costumbres que la tiranía y la guerra nos han dado, me he sentido en la audacia de inventar un poder moral, sacado del fondo de la oscura antigüedad y de aquellas olvidadas leyes que mantuvieron, algún tiempo, la virtud entre los griegos y romanos. Bien puede ser tenido por un cándido delirio, mas no es imposible, y yo me lisonjeo de que no despreciaréis enteramente un pensamiento que, mejorado por la experiencia y las luces, puede llegar a ser eficaz…”
Finalmente, al solicitar a los diputados la consideración del proyecto de constitución sometido a su deliberación y aprobación, el Libertador les hizo un llamado: “…Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad…” y finalmente los exhortó: “…. Señores, empezad vuestras funciones: yo he terminado las mías…”
*Por: Rafael Simón Jiménez @rafaelsimonjimenezm
Intelectual, historiador y político venezolano
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