Mundo Económico
ECONOMÍA SIN CORBATA La Economía como puente hacia la Democracia en Venezuela
La crisis económica y social de Venezuela continúa profundizando los niveles de pobreza y vulnerabilidad. Expertos sostienen que la estabilización económica y la recuperación productiva son factores determinantes para abrir el camino hacia una transición democrática sostenible.
La crisis económica y social exige respuestas urgentes
Especial | Por: Oscar Bustamante. – Todos los indicadores macroeconómicos y macrosociales evidencian una grave y dramática situación en Venezuela. Ante este escenario, se requiere actuar con urgencia para convertir la economía en el motor capaz de destrabar la política y la institucionalidad.
En el contexto de una transición política, la reactivación económica se entiende como la estabilización inmediata y la recuperación de las capacidades productivas básicas para detener la crisis humanitaria, reducir la vulnerabilidad social y construir la base material mínima que haga viable un proceso electoral libre, transparente y creíble.
No se trata de alcanzar el pleno desarrollo, sino de rescatar la economía del colapso para que los ciudadanos dejen de priorizar la supervivencia diaria sobre la participación democrática.
Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2026, de la Universidad Católica Andrés Bello, la pobreza por ingresos afecta al 68 % de los hogares venezolanos, mientras que la pobreza extrema se ubica en 31,7 %. A nivel multidimensional, que evalúa factores como educación, vivienda y servicios públicos, más del 55 % de la población se encuentra en situación de pobreza.
Reactivación económica más allá de una percepción comercial
Cuando se habla de reactivación económica, no significa únicamente que algunos comercios estén llenos, que existan más bodegones o que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca tímidamente impulsado principalmente por el sector petrolero.
Una verdadera reactivación implica que el país entre en un proceso sostenido y amplio de recuperación de su capacidad de producir, generar empleo, invertir, consumir y mejorar el bienestar de la población.
Es importante destacar que, durante aproximadamente una década, Venezuela perdió gran parte de su aparato productivo, redujo drásticamente su producción petrolera, sufrió hiperinflación, destrucción del crédito, caída del salario real y una emigración masiva de capital humano.
Indicadores clave para medir la recuperación
Para determinar que la economía venezolana ha entrado efectivamente en una fase de reactivación, deben observarse cambios significativos en las siguientes variables:
* Control de la inflación
Reducción sostenida de la inflación mensual a un dígito, disminuyendo los riesgos de hiperinflación.
* Crecimiento del PIB
Registro de crecimiento real durante al menos dos trimestres consecutivos, impulsado por sectores no petroleros como comercio, agricultura y manufactura.
*Estabilidad cambiaria
Lograr que el tipo de cambio sea estable y previsible.
*Incremento de las reservas internacionales
Aumentar sustancialmente las reservas internacionales para que el Banco Central de Venezuela pueda respaldar la moneda local.
*Recuperación del salario real
Mejorar el poder adquisitivo y reducir significativamente la pobreza en todos sus niveles. La recuperación del empleo formal resulta vital en este proceso.
*Recuperación del crédito
El acceso al financiamiento es fundamental para incentivar inversiones, fortalecer la confianza empresarial y de los consumidores, y expandir diversos sectores productivos.
*Incremento de las inversiones
Estimular tanto la inversión pública como la privada.
La economía como base de la reinstitucionalización democrática
Todos estos cambios permitirán que la economía se convierta en un sólido y verdadero puente hacia la reinstitucionalización democrática en Venezuela, ya que facilitarán un proceso genuino de paz social capaz de mitigar el hambre y el deterioro de los servicios públicos.
Asimismo, contribuirán al financiamiento estructural del sistema electoral, a la despolitización del acceso a los bienes de primera necesidad —otorgando mayor autonomía política al ciudadano— y a una reducción significativa de la economía informal que permita ampliar los recursos fiscales para su redistribución.
La verdadera reactivación económica comienza cuando el crecimiento deja de ser una excepción estadística y se convierte en bienestar generalizado y sostenible para la mayoría de la sociedad. En ese momento, se abrirá con claridad el camino hacia la democratización auténtica del país.
Por: Oscar Bustamante: Economista, Máster en Marketing y Dirección Comercial. Profesor universitario, consultor en planificación estratégica y exgerente de Eli Lilly de Venezuela. @oscarbm50
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