Connect with us

Crónicas Humanas

Guasina: Venezuela bajo el signo del terror

La isla de Guasina, ubicada en el delta del Orinoco, se convirtió durante la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez en uno de los símbolos más oscuros de la represión política en Venezuela. Sus condiciones extremas, los trabajos forzados y las enfermedades marcaron la vida de cientos de presos políticos que fueron enviados a este remoto campo de reclusión.

Gente de Hoy

Publicado

on

La isla de Guasina, ubicada en el delta del Orinoco, funcionó como centro de reclusión para presos políticos durante la dictadura militar en Venezuela.
Durante la década de 1950, Guasina se convirtió en uno de los espacios más temidos del sistema represivo de la dictadura perezjimenista.

El miedo como instrumento de dominación

Por: Rafael Simón Jiménez. – Toda dictadura y todo sistema de dominación totalitaria necesita imponer el miedo individual y colectivo como forma de control social, destinado a lograr la inhibición y desarticulación de la sociedad para, mediante el terror, imponer sus despropósitos.

Para ello requiere de un mecanismo que, mediante la persecución, la brutalidad y la destrucción de toda forma de organización social, termine imponiendo lo que en la antigüedad se denominaba la “pax romana” y que, más contemporáneamente, pudiera calificarse como la “paz de los sepulcros”.

El terrorismo de Estado, calificativo de cierta contemporaneidad, siempre tiene un símbolo protuberante que termina convirtiéndose en su marca de identidad. La Rotunda, el Castillo de Puerto Cabello, Las Tres Torres en Barquisimeto, La Sagrada, la Seguridad Nacional, Guasina y Sacupana, y más recientemente El Helicoide y La Tumba, forman parte de un hilo conductor del despotismo y la tiranía que los venezolanos estamos obligados a desterrar para siempre.

Guasina: icono del terror en el delta del Orinoco

Guasina, una isla desértica ubicada en el delta del Orinoco, quedó como un ícono inconfundible del terror impuesto durante el decenio de la dictadura militar que, como figura fundamental o presidente de facto, encabezó el general Marcos Pérez Jiménez.

Sus condiciones aparecen descritas en detalle en el llamado Libro Negro, titulado Venezuela bajo el signo del terror, obra que fue editada —a riesgo de su libertad y su vida— por José Agustín Catalá, quien sufrió terribles torturas y años de prisión por su publicación.

Allí aparece una descripción fidedigna de este terrible campo de concentración ideado por la dictadura perezjimenista:

“…Situado en pleno delta del Orinoco, en el corazón de la selva venezolana, bañado por los caños Boca Grande al norte y Sacupana al sur, la isla de Guasina es quizás uno de los lugares de la Tierra más hostiles para la vida humana…”

Más adelante abunda en su caracterización:

“…El clima es canicular, oscilando de continuo entre los 38 y 40 grados a la sombra”.

De antiguo penal a prisión para opositores

El penal establecido en la isla desde tiempos de López Contreras fue utilizado durante la Segunda Guerra Mundial como sitio de reclusión para prisioneros alemanes y, más tarde, para extranjeros indocumentados que llegaban a Venezuela.

Posteriormente fue cerrado en 1948, pues un informe del Ministerio de Sanidad reveló las terribles condiciones allí existentes, provocadas por la proliferación de insectos transmisores de graves enfermedades.

En 1952, frente a la creciente resistencia de los sectores civiles que se oponían a la dictadura, el gobierno presidido entonces por Germán Suárez Flamerich, prominente figura de la Generación del 28 y que cumplía el indecoroso papel de presidente “títere”, decidió reabrir el penal de la isla de Guasina para trasladar allí a un número considerable de prisioneros políticos que atiborraban las distintas cárceles de Venezuela.

Traslados masivos y condiciones extremas

El 17 de abril de 1952 fue enviado al improvisado campo de concentración el primer lote, integrado por 314 presos. Posteriormente, el 26 de julio de 1952, otros 137 detenidos fueron trasladados a la isla.

Finalmente, el 3 de noviembre de ese mismo año, 449 detenidos políticos más engrosaron la población de la isla, donde fueron sometidos a trabajos forzados, así como a vejaciones y torturas permanentes por parte de sus carceleros, miembros de la Guardia Nacional y de la temida Seguridad Nacional.

Durante el período de funcionamiento de este improvisado centro de martirio se produjeron al menos cuatro fallecidos.

Enfermedades, hambre y castigos

En un amplio reportaje realizado por la revista norteamericana Time, se describen los horrores del régimen carcelario:

“…Los presos son levantados a las cinco de la mañana para tomar harina con café. Van al trabajo a las seis; al mediodía comen frijoles y pescado del Orinoco. A las cinco y treinta se les da frijoles negros y media hora después quedan encerrados…”

El reportaje añadía además:

“…El castigo normal por faltas como perder la cuchara o manchar el uniforme amarillo que llevan es de cinco a diez planazos de machete…”

Más adelante el texto de la revista agrega:

“…La disentería debilita a los presos desde el principio, y la disentería, la malaria, el beriberi y la neumonía han atacado a la población del penal, que bebe la fangosa agua del río y duerme sin mosquiteros”.

Denuncias y traslado de los prisioneros

A pesar del rigor de la censura, tanto dentro del país —desafiando el miedo— como fuera de Venezuela, se levantaron voces para denunciar aquel antro de terror, donde los detenidos eran condenados a una muerte lenta y llena de padecimientos.

Finalmente, luego del masivo fraude electoral cometido por la dictadura en los comicios del 30 de noviembre de 1952, el gobierno aceptó trasladar a los presos a otro campo de reclusión cercano, con mejores condiciones de salubridad, ubicado en la población de Sacupana del Cerro.

Más tarde, muchos de ellos fueron trasladados a la denominada Cárcel Nueva de Ciudad Bolívar, donde la mayoría terminaría de cumplir largos años de cautiverio.

Un símbolo de terror en la historia venezolana

Guasina, junto con la tenebrosa Seguridad Nacional y la figura de Pedro Estrada, pasará a la historia como símbolo de un tiempo de terror e ignominia.

Tras el 23 de enero de 1958, los venezolanos creyeron haber desterrado para siempre ese pasado. Tal vez se falló al no cumplir la exhortación dramática y sincera del gran poeta Andrés Eloy Blanco, quien, cuando fueron lanzados al mar los grillos del Castillo de Puerto Cabello —símbolo de la brutalidad gomecista—, exigió:

“…Ir a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía…”

Porque, a decir verdad, los mecanismos de tortura, terror, suplicio y brutalidad recientes harían sonrojar a cualquiera de los más patológicos y desquiciados carceleros.

Por: Rafael Simón Jiménez (@rafaelsimonjimenezmelean)
Intelectual, historiador y político venezolano

Aquí más información de GRANDES REPORTAJES

📍 Gente de Hoy | Periodismo con propósito

Todo lo que quieras en Amazon está aquí: Gentedehoy_20

Apoye el periodismo independiente en Gente de Hoy  https://www.gentedehoy.com/donacion/

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Gente de Hoy (@gentedehoy)

Apoye el periodismo independiente aquí: https://www.gentedehoy.com/donacion/ Bienvenido a Gente de Hoy, su fuente confiable de noticias con propósito. Exploramos lo político, económico, el entretenimiento y descubrimientos científicos, proporcionando análisis profundo respaldado por profesionales comprometidos con la verdad. Únase a nuestro viaje informativo, donde la credibilidad, inmediatez y diversidad son fundamentales. Apoye el periodismo independiente, esencial para asegurar noticias relevantes. Desde 2015, Gente de Hoy ha liderado el periodismo digital en español. Valoramos su colaboración para mantenernos y servir a nuestra comunidad. Su apoyo es crucial para una prensa libre y confiable. Contribuya a nuestra misión para seguir ofreciendo un periodismo íntegro. ¡Gracias por ser parte de Gente de Hoy!

Continuar leyendo
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *