Patrimonio & Ciudad
La Mona Lisa estaba enferma, fue robada bajo las narices del Louvre y aún guarda secretos que nadie ha podido descifrar
Un médico diagnosticó hipotiroidismo a la modelo de Da Vinci cinco siglos después de su muerte. Un obrero italiano la escondió bajo su cama durante dos años. Y Francia aprobó una sala de 830 millones de dólares construida solo para ella. Esta es la historia real —y las teorías que la rodean— del cuadro más famoso del planeta.
Especial. – Hay un cuadro en París que mide 79 por 53 centímetros, fue pintado sobre madera de álamo y nunca llegó a manos de quien lo encargó. Leonardo da Vinci comenzó ese retrato hacia 1503 y no lo soltó hasta morir. Hoy, más de quinientos años después, ese óleo de tamaño mediano recibe ocho millones de visitas al año, generó el debate médico más insólito del Congreso Europeo sobre Obesidad, sobrevivió un robo que durante dos años dejó un hueco en la pared del Louvre y protagoniza la renovación más cara de un museo en la historia de Francia. Se llama La Mona Lisa, y su enigma no ha hecho más que crecer.
El diagnóstico que nadie esperaba: ¿obesa y con hipotiroidismo?
En el Congreso Europeo sobre Obesidad celebrado en Estambul, el endocrinólogo Michael Yafi tomó la palabra y planteó algo que ningún médico había dicho en público con tanta claridad: la mujer retratada en la Mona Lisa probablemente sufría hipotiroidismo severo y colesterol alto, y eso se nota en el cuadro.
Yafi analizó la representación histórica de la obesidad en el arte para mostrar cómo los cánones de belleza cambian con el tiempo. Su conclusión sobre el retrato de Lisa Gherardini —identificada por los historiadores como la modelo más probable— señala que su apariencia sugiere un exceso de grasa corporal, posiblemente acentuado por cuatro embarazos. El hipotiroidismo es una condición que afecta la producción de hormonas tiroideas y altera el metabolismo, lo que puede derivar en aumento de peso y cambios faciales visibles.
| “En el pasado, mujeres con sobrepeso eran consideradas bellas y poderosas. Las figuras de la realeza se retrataban con alto índice de masa corporal como símbolo de estatus y fertilidad.”
— Dr. Michael Yafi, endocrinólogo, Congreso Europeo sobre Obesidad, Estambul |
El especialista fue más allá: comparó el caso de Lisa Gherardini con compositores como Bach y Handel, también retratados con obesidad, y especuló que probablemente padecían diabetes tipo 2. El análisis no pretende ser un diagnóstico definitivo —es imposible después de cinco siglos— pero abre una ventana incómoda: el cuadro más admirado del mundo podría ser también un documento médico sin descifrar.
Y hay otra voz en esta conversación, el doctor Julio Cruz Hermida, de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que la modelo padecía bruxismo —rechinar de dientes—, alopecia y principios de la enfermedad de Parkinson. Ninguna de estas hipótesis tiene confirmación documental, pero tampoco nadie las ha podido descartar.
| Dato clave
La Mona Lisa fue pintada entre 1503 y 1519 sobre una tabla de álamo de 79 × 53 cm. Leonardo nunca la entregó al cliente que la encargó. La llevó consigo a Roma y luego a Francia. El rey Francisco I de Francia la adquirió por 4.000 escudos de oro. Hoy es propiedad del Estado francés y no tiene precio de mercado reconocido. |
¿Quién es realmente la mujer que sonríe?
La teoría más aceptada apunta a Lisa Gherardini, esposa del comerciante florentino Francesco del Giocondo. De ahí su nombre en italiano: La Gioconda —que significa ‘esposa alegre o jovial’—. El Museo del Louvre acepta esta identificación como hipótesis plausible, aunque no la da por definitiva. El encargo habría surgido para celebrar el nacimiento del segundo hijo del matrimonio. Lisa tenía alrededor de 25 años cuando Da Vinci comenzó el retrato. Nunca llegó a recibirlo.
Pero el misterio no termina ahí. A lo largo de los siglos, historiadores y estudiosos plantearon identidades alternativas que van desde lo sugerente hasta lo revolucionario.
| La Matriz de Ángulos: tres enfoques para entender el enigma de la modelo
Ángulo 1 — El retrato que nunca fue entregado Leonardo inició el cuadro por encargo y jamás lo soltó. ¿Por qué un artista retiene durante 16 años una obra que no le pertenece? Algunos historiadores creen que la pintura se convirtió en algo personal: un laboratorio visual donde Da Vinci experimentó con el sfumato hasta perfeccionarlo. Otros sospechan un vínculo emocional más profundo. Ángulo 2 — El autorretrato prohibido Una de las teorías más perturbadoras sostiene que La Mona Lisa es un autorretrato velado de Leonardo da Vinci disfrazado de mujer. Estudios comparativos entre la pintura y el único autorretrato conocido del maestro muestran coincidencias en la forma de la nariz, el arco de las cejas y la estructura del cráneo. Sigmund Freud sugirió que el artista sublimó su sexualidad a través de la obra. Ángulo 3 — Los códigos ocultos Con tecnología infrarroja y análisis multiespectral, investigadores identificaron tenues letras en el ojo derecho del cuadro. Algunos detectaron las iniciales ‘LV’. El Centro de Investigación y Restauración de los Museos de Francia confirmó la existencia de un dibujo preparatorio oculto bajo la pintura visible, lo que sugiere que Da Vinci modificó la composición al menos una vez. |
La sonrisa que aparece y desaparece: ciencia detrás del efecto
Si alguna vez usted miró directamente los labios de la Mona Lisa y la sonrisa desapareció, no fue su imaginación, es física y neurociencia.
El secreto está en la técnica del sfumato, el método que Da Vinci perfeccionó y que consiste en difuminar los contornos para crear ambigüedad visual. Cuando la mirada se dirige a los labios, el sistema visual humano activa la visión central —más precisa y menos sensible a las curvas sutiles—. Al desplazar la mirada hacia los ojos, entra en juego la visión periférica, que exagera ligeramente las sombras y hace que la comisura de los labios parezca curvarse. La sonrisa, técnicamente, cambia dependiendo de dónde usted la mire.
El neurocientífico Helmut Leder y el psicólogo Claus-Christian Carbon publicaron en la revista Experimental Psychology un análisis de percepción visual comparativa de los elementos del cuadro. Su conclusión: la ambigüedad es intencional y es parte del genio de Da Vinci. La Mona Lisa no tiene una expresión fija porque Da Vinci la diseñó para que no la tuviera.
El robo del siglo: cómo un obrero sacó el cuadro en su chaqueta
Era lunes 21 de agosto de 1911, el Louvre estaba cerrado al público, a las siete de la mañana, un hombre llamado Vincenzo Peruggia entró por la puerta de empleados con un guardapolvo blanco —el uniforme habitual del personal de mantenimiento— y caminó sin que nadie lo detuviera hacia el Salón Carré.
Peruggia era un inmigrante italiano que había trabajado en el museo el año anterior. Conocía sus recovecos, sus escaleras de servicio y la escasez de medidas de seguridad. Esperó a que la sala quedara vacía, descoló el cuadro de la pared —donde colgaba entre obras de Caravaggio y Tiziano—, lo llevó a una escalera de servicio, le quitó el marco y el cristal, lo envolvió en su chaqueta y salió a la calle parisina.
| “¿Robar la Mona Lisa? Sería como pensar que alguien pudiera robar las torres de la catedral de Notre Dame.”
— Director del Louvre, agosto de 1911, horas antes de descubrir que el cuadro había desaparecido |
El mundo tardó 28 horas en enterarse. El pintor Louis Béroud llegó al museo al día siguiente para estudiar el cuadro y encontró un hueco en la pared. Durante dos años, el ladrón mantuvo el cuadro escondido en su apartamento de París, primero, y luego bajo el piso de su habitación en Florencia.
Entre los detenidos para interrogatorio estuvieron Pablo Picasso y el poeta Guillaume Apollinaire. Al propio Peruggia lo interrogaron dos veces y lo dejaron ir. En 1913, intentó vender la obra al director de la Galería de los Uffizi. El marchante lo denunció. Peruggia fue arrestado. La justicia francesa lo condonó a poco más de un año de prisión, pero cumplió apenas siete meses. En Italia, muchos lo recibieron como un héroe.
| El ángulo conspirativo
Una teoría nunca confirmada señala que detrás del robo estaba un aristócrata argentino conocido como ‘el Marqués Valfierno’. Según esta versión, Valfierno habría encargado seis copias perfectas de la Mona Lisa antes del robo. Una vez que la original desapareció, las vendió a coleccionistas que pagaron fortunas creyendo adquirir el original robado. El propio Peruggia habría sido un peón que Valfierno nunca tuvo intención de recuperar. No existe prueba documental de esta teoría, pero tampoco nadie la ha podido refutar. |
El cuadro que sobrevivió a Napoleón y a los nazis
Tras la muerte de Leonardo en 1519, el rey Francisco I adquirió la obra por 4.000 escudos de oro. Pasó por Fontainebleau, por el palacio de Versalles y, con la Revolución Francesa, llegó al Louvre en 1797. Napoleón Bonaparte la sacó del museo en 1800 y la colgó en su dormitorio del palacio de las Tullerías. La devolvió cuatro años después.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el cuadro no permaneció en París. Las autoridades francesas lo trasladaron primero al castillo de Amboise y luego a la abadía de Loc-Dieu, lejos del alcance de las tropas alemanas. La pintura sobrevivió la guerra sin un rasguño.
Ya en el siglo XXI, el 28 de enero de 2024, dos activistas climáticos arrojaron sopa enlatada sobre el cristal que protege el cuadro. La obra no sufrió daños. El vidrio blindado absorbió el impacto. La Mona Lisa vio pasar revoluciones, guerras, ladrones y manifestantes. Siempre sobrevivió.
2025: Francia le construye su propio palacio subterráneo
Hoy, el mayor problema de la Mona Lisa no es su seguridad sino su popularidad. El Louvre recibe aproximadamente 20.000 visitantes diarios que acuden exclusivamente a verla. La sala actual no fue diseñada para ese flujo. El cuadro —de apenas 79 × 53 cm— se ve desde lejos, protegido por vidrios y rodeado de multitudes que apenas pueden acercarse.
En enero de 2025, el presidente Emmanuel Macron anunció en la propia sala del cuadro el plan ‘Louvre Nouvelle Renaissance’: una renovación histórica estimada entre 730 y 830 millones de dólares que incluye una sala subterránea exclusiva para la Mona Lisa, accesible con una entrada separada. La obra de ampliación más importante del museo desde que la pirámide de cristal de I. M. Pei abrió sus puertas en 1989.
| “El Louvre fue diseñado para cuatro millones de visitantes al año. En 2023 recibió 8,7 millones. La saturación convirtió la experiencia de ver la Mona Lisa en un caos que el cuadro no merece.”
— Autoridades del Louvre, informe de renovación, 2025 |
En mayo de 2026, el jurado internacional del concurso de diseño eligió al equipo ganador entre cinco candidatos. El proyecto ganador plantea una plaza amplia frente a la fachada este del palacio, flanqueada por jardines en lo que hoy es un foso seco. Una transformación urbana y museística que convertirá los alrededores del Louvre en un nuevo espacio público en el corazón de París. El museo aspira a recibir doce millones de visitantes anuales cuando la obra concluya.
El futuro del cuerpo en el arte: el legado médico del cuadro
El endocrinólogo Yafi cerró su análisis con una reflexión que conecta el siglo XVI con el presente. La Venus de Willendorf —una figura de hace más de 32.000 años— ya mostraba obesidad como signo de poder y fertilidad. La Mona Lisa, en ese contexto, no sería una excepción sino una continuidad histórica.
Pero el médico también advierte sobre el presente. La popularización de fármacos para adelgazar como el Mounjaro y el Wegovy está produciendo un nuevo fenotipo: cuerpos muy delgados con un rostro marcado por la pérdida de grasa facial. Ya se habla de la ‘cara GLP-1’ como fenómeno estético emergente.
‘Si Picasso viviera hoy, probablemente plasmaría ese nuevo fenotipo en sus obras’, concluyó Yafi. El arte siempre refleja al cuerpo de su época. La Mona Lisa lo hizo en 1503 y cinco siglos después, el debate que genera sigue siendo completamente actual.
Una sonrisa que el tiempo no puede borrar
Hay algo perturbador y hermoso al mismo tiempo en el hecho de que el cuadro más famoso del mundo siga siendo, fundamentalmente, un misterio. No sabemos con certeza quién es la mujer que sonríe, ni por qué Da Vinci no la entregó nunca, tampoco se conoce qué esconden sus capas de pintura y no sabemos si esa sonrisa expresa felicidad, indiferencia, o algo que nuestro lenguaje todavía no tiene nombre para definir.
Lo que sí sabemos es que esa incertidumbre es su mayor poder. La Mona Lisa no seduce por ser perfecta. Seduce porque nunca termina de revelarse. Y mientras exista esa duda —médica, histórica, conspirativa o simplemente humana—, el mundo seguirá haciendo fila para pararse frente a ella y preguntarse qué sabe ella que nosotros no sabemos.
FUENTES Congreso Europeo sobre Obesidad, Estambul (declaraciones del Dr. Michael Yafi, citadas por The Mirror) · Wikipedia, La Gioconda · Infobae, El Louvre prepara una transformación histórica, mayo 2026 · Excelsior, Nueva sala para la Mona Lisa, mayo 2026 · Zenda Libros, Vincenzo Peruggia roba la Mona Lisa · National Geographic España, Mona Lisa, la obra maestra más enigática de Leonardo ·
Daxy Oropeza | @daxyoropeza
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