Crónicas Humanas
El primer motín popular en Venezuela: cuando Antonio Leocadio Guzmán desafió el poder de los tribunales
En 1844, la movilización de miles de seguidores de Antonio Leocadio Guzmán frente a un tribunal de Caracas marcó un precedente en la historia política venezolana. La presión popular logró la absolución del líder liberal y dio origen a lo que muchos historiadores consideran el primer motín popular de la República.
Antonio Leocadio Guzmán: el nacimiento del primer líder de masas
Especial. – Por: Rafael Simón Jiménez. – Antonio Leocadio Guzmán fue el primer y gran líder de masas que conoció la Venezuela empobrecida y disgregada de la cuarta década del siglo XIX. Sus discursos, pero sobre todo su pluma cáustica e hiriente, marcaron la pauta para darle inserción popular al Partido Liberal y convertir a su órgano de prensa, El Venezolano, en el fenómeno editorial de su tiempo.
Una sociedad marcada por la desigualdad
La grave situación social heredada y profundizada tras la Independencia constituyó el contexto en el que las arengas y los editoriales de Guzmán encontraron anclaje y expansión. Profesionales, labriegos, artesanos, esclavos y agricultores arruinados hallaron en sus filípicas un mensaje que los reivindicaba e interpretaba sus aspiraciones de justicia, así como sus odios y resentimientos contra una minoría de comerciantes, prestamistas y usureros que, al amparo de la legislación liberal promulgada bajo la hegemonía del general José Antonio Páez, oprimían y explotaban a los sectores productivos y laborales.
El surgimiento del término «oligarca»
Guzmán acuñó el término «oligarca» para referirse a ese sector social que concentraba la riqueza y los privilegios bajo la protección del liderazgo político y militar de José Antonio Páez y Carlos Soublette.
El llamado Apóstol del Partido Liberal, a quien una gran parte de sus seguidores más humildes prendía velas y calificaba como un «nuevo Bolívar», era un maestro en el manejo de las emociones y los sentimientos. Día tras día los estimulaba y alimentaba desde los editoriales de El Venezolano.
El juicio que puso a prueba su liderazgo
El cada vez más popular líder liberal tendría, en enero de 1844, la inesperada oportunidad de comprobar el respaldo masivo que le profesaban los sectores más pobres, cuando en su contra se promovió un juicio.
La causa se originó porque en la misma imprenta donde se editaba El Venezolano también se imprimía El Relámpago, publicación en la que el escritor Rafael Arvelo insertó unas seguidillas tendientes a presentar al banquero Juan Galindo Pérez como defraudador de la herencia de Juan Nepomuceno Chávez, quien había sido su socio en el Banco Nacional y de cuya sucesión era albacea.
El ofendido banquero se querelló contra Guzmán, a quien consideró responsable de la publicación que lo exponía al escarnio público. El dirigente liberal aprovecharía el proceso judicial para movilizar a sus numerosos seguidores, quienes, con el propósito de influir en la voluntad de los jueces, se agolparon a las puertas del tribunal que conocía la causa.
Desde El Venezolano se incitaba al pueblo a permanecer alerta y vigilante para salvar la suerte de su líder, a quien, según sus partidarios, el poderoso banquero pretendía castigar por supuestas ofensas.
La presión popular sobre el tribunal
El Apóstol del Liberalismo fue apresado el 25 de enero de 1844. El 9 de febrero, el juez de Primera Instancia, Isidro Vicente Osio, debía imponer la pena correspondiente conforme al veredicto previamente emitido por el jurado.
Bajo la presión de más de dos mil personas que colmaban el recinto y sus adyacencias, el juez emplazó al cuerpo colegiado con una frase que quedó registrada en la historia:
«¡Si encontráis que el libelo es infame, calificad su grado; si no, absolved al reo!»
Cuando Antonio Leocadio Guzmán tomó la palabra para exponer sus argumentos, estallaron atronadores vítores y aplausos que incrementaron aún más la presión sobre el jurado.
Los miembros del tribunal deliberaron durante largas horas, mientras la multitud, cada vez más impaciente y agitada, exigía un pronunciamiento absolutorio inmediato.
Finalmente, nadie quiso exponerse a un posible linchamiento. Por unanimidad, los jurados absolvieron al popular acusado, quien, al conocer el veredicto, exclamó:
«¡Por fin ha triunfado la razón y la justicia!»
Sus prosélitos celebraron la decisión entre vítores y manifestaciones de júbilo.
La reacción de la prensa conservadora
Desde la prensa conservadora, los detractores de Guzmán deploraron la cobardía y la complicidad de los jueces, a quienes acusaban de haber cedido ante la amenaza de la multitud.
A su juicio, aquella concentración estaba integrada por:
«Traidores de todos los bandos políticos, los despeñados de sus puestos por acciones infames, los ebrios consuetudinarios, los vagos, los suspensos de sus derechos por delitos vergonzosos, los tramposos y quebrados, y uno que otro miserable sin conciencia ni voluntad, susceptibles de pertenecer a cualquier bando.»
El primer motín popular de la historia republicana
El 9 de febrero de 1844 sería recordado como el día en que las turbas guzmancistas, al presionar por la libertad de su líder, protagonizaron con éxito lo que numerosos historiadores consideran el primer motín popular de la historia republicana de Venezuela. Aquella jornada evidenció el nacimiento de la movilización de masas como un nuevo actor en la vida política del país.
Por: Rafael Simón Jiménez (@rafaelsimonjimenezmelean)
Intelectual, historiador y político venezolano
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