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Laguna de Urao: la leyenda que envuelve uno de los tesoros naturales de Mérida
Venezuela alberga innumerables maravillas naturales y relatos que han sobrevivido al paso del tiempo. En el estado Mérida se encuentra la Laguna de Urao, un singular embalse de agua salobre rodeado de mitos y tradiciones indígenas que forman parte del patrimonio histórico y cultural del país.
Especial. – De nuestro país podríamos pasar décadas hablando y narrando todos los lugares y maravillas que posee, de su cultura, su economía, su gente y también de aquellas historias poco conocidas que forman parte de nuestra identidad. Estas últimas han dado origen a interminables conversaciones que han trascendido a lo largo del tiempo. En esta ocasión, nuestra aventura nos llevará hasta el hermoso estado Mérida, donde conoceremos una de las lagunas más fascinantes y controversiales de Venezuela, debido a sus características únicas y a las leyendas que la rodean.
Un fenómeno natural único en Venezuela
La Laguna de Urao, también conocida como Yamuén, se encuentra ubicada en la población de Lagunillas, municipio Sucre del estado Mérida. Se trata de un embalse natural de agua salobre de origen tectónico que representa un importante recurso natural, turístico y recreativo.
Su nombre proviene del mineral conocido como urao (sesquicarbonato de sodio), que se forma por la concentración de sales provenientes de aguas subterráneas y sedimentos.
El mineral que dio origen a una tradición ancestral
La laguna constituyó un elemento medioambiental y mágico-religioso de gran importancia para los pobladores prehispánicos, mucho antes de la llegada de los españoles. En sus aguas abundaba el urao, un insumo fundamental para la elaboración del popular chimó, producto de consumo tradicional en tierras merideñas desde tiempos ancestrales.
El comercio de este mineral llegó a representar una importante fuente de ingresos para la localidad de Lagunillas.
Monumento Natural desde 1979
La Laguna de Urao es un paisaje singular enclavado en un entorno semiárido. Posee aproximadamente mil metros de longitud y una profundidad promedio de cinco metros.
En el pasado, los pueblos amerindios que habitaban la región se sumergían en sus aguas para extraer las rocas salinas que posteriormente pulverizaban y mezclaban con hojas de tabaco seco para elaborar el chimó.
El 18 de junio de 1979 fue declarada Monumento Natural. Además, es la única laguna de Iberoamérica que presenta este mineral de forma natural en un cuerpo de agua.
Las leyendas que rodean la Laguna de Urao
Alrededor de este emblemático lugar existen numerosas leyendas provenientes de tiempos ancestrales, relatos que han sido transmitidos de generación en generación y que forman parte del imaginario popular merideño.
El castigo de los dioses
Según el etnógrafo Julio Salas, el origen de la laguna está asociado con una antigua leyenda cargada de elementos mitológicos. La historia cuenta que un pueblo fue castigado por los dioses debido a su avaricia y falta de compasión.
Sus habitantes fueron convertidos en piedra y las lágrimas derramadas por su arrepentimiento dieron origen a la laguna. De ellas surgió el urao, considerado una sal sagrada.
La doncella protectora de la laguna
Otra de las leyendas señala que, siglos antes de la llegada de los españoles, habitaba en la región una comunidad indígena que veneraba a los espíritus de la naturaleza y obtenía de la laguna gran parte de su sustento.
Un día, las aguas comenzaron a disminuir misteriosamente. Alarmados por la situación, los indígenas acudieron al chamán de la tribu, quien les indicó que debían ofrecer un sacrificio para calmar la furia del espíritu protector.
La comunidad decidió entregar a una joven doncella, que fue arrojada a las aguas para apaciguar a la deidad. Desde entonces, cuentan que el alma de la muchacha permanece en la laguna, protegiéndola y velando para que sus aguas nunca desaparezcan.
Algunas personas afirman haber visto una figura femenina flotando sobre la superficie o haber escuchado su lamento durante las noches de luna llena.
Las lágrimas convertidas en sal
Otra tradición sostiene que la laguna nació como consecuencia del enojo de los dioses ante la codicia de un pueblo que se negaba a compartir sus riquezas.
Castigados por su egoísmo, sus habitantes fueron transformados en estatuas de piedra y sus lágrimas de arrepentimiento se solidificaron, dando origen a la sal sagrada. La leyenda asegura que solo aquellos con un corazón puro y buenas intenciones pueden extraerla sin sufrir consecuencias.
Un patrimonio de historias y tradiciones
Venezuela es y seguirá siendo una tierra de gente noble, abundantes recursos naturales y un vasto patrimonio cultural. Entre esos tesoros destacan las leyendas que, generación tras generación, continúan enriqueciendo la identidad y la memoria colectiva del país.
Jaime Largo. Animalista, amante de la naturaleza, senderista, vicepresidente Fundación Colinas de Carrizal. Correo: jaimel2010@gmail.com @caminandoconjaime2 @jaimelargo2021
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