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Sociedad Global

Vivir para contarlo: El drama de enfermarse en Venezuela

Enfermarse en Venezuela dejó de ser solo un problema médico. Hoy representa miedo, exclusión y desigualdad, pese a estar garantizado por la Constitución.

Periodista Daxy Oropeza

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La salud en Venezuela: un derecho constitucional atrapado en la opacidad y el abandono
La infraestructura sanitaria del país simboliza el potencial perdido y la urgencia de reconstruir con rigor el sistema público de salud.

Especial. – En Venezuela, el derecho a la salud consagrado en la Constitución convive con una realidad marcada por la precariedad, la opacidad institucional y el abandono estructural.

La salud como drama cotidiano

Enfermarse en territorio venezolano se convirtió en una experiencia traumática. No solo por el padecimiento físico, sino por la imposibilidad económica de recibir atención médica digna. La enfermedad genera una carga de angustia en familias que apenas pueden cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

Requerir una cirugía, un tratamiento para enfermedades crónicas o atención oncológica especializada resulta inalcanzable para la mayoría de la población. Desde los exámenes de laboratorio más elementales hasta las especialidades de alta complejidad, los costos operativos y de insumos superan con creces los ingresos de millones de ciudadanos.

Opacidad y quiebre institucional

La información oficial sobre la situación sanitaria es alarmantemente limitada. No existen datos transparentes ni boletines epidemiológicos actualizados sobre el estado de la infraestructura, el déficit de personal, la disponibilidad de insumos o la extensión de las listas de espera quirúrgica.

Esta opacidad contradice directamente el Artículo 83 de la Constitución, que reconoce la salud como un derecho social fundamental y una obligación primaria del Estado. Asimismo, el Artículo 84 establece la creación de un sistema público nacional de salud que sea universal, gratuito y de calidad; una promesa que hoy se encuentra lejos de cumplirse en los centros de atención del país.

El contraste de la infraestructura

El país cuenta con una red de centros asistenciales diseñados originalmente para ser pilares de alta complejidad, con capacidades de cientos de camas y servicios de vanguardia. Muchos de estos recintos, inaugurados en décadas de expansión demográfica, poseen estructuras de múltiples pisos, sótanos y áreas de investigación que podrían posicionar a Venezuela como un referente regional.

Sin embargo, décadas después, estos centros no operan a plena capacidad. Pisos clausurados, quirófanos limitados por falta de mantenimiento y áreas de emergencia deterioradas evidencian un colapso que no distingue jerarquías hospitalarias.

Voces desde la realidad sanitaria

“Llegar a un centro de salud genera miedo, no alivio”, expresa el familiar de un paciente consultado para esta investigación. Por su parte, los profesionales del sector coinciden en que los salarios actuales no cubren ni siquiera las necesidades alimentarias básicas, a pesar de su elevada preparación académica y técnica.

“Tener múltiples posgrados no garantiza hoy estabilidad ni reconocimiento profesional en el sector público”, afirma un médico especialista, subrayando el desaliento que impera en los pasillos de la red sanitaria.

Trabajo sin dignidad, atención sin calidad

Desde el personal de mantenimiento hasta los especialistas de mayor rango, el sistema actual parece desalentar el mérito y la vocación. La precariedad salarial no solo afecta la calidad del servicio, sino que estimula una migración masiva del talento humano, dejando vacantes críticas en servicios vitales. El Artículo 85 constitucional obliga al financiamiento suficiente del sistema público, incluyendo la inversión en tecnología y en el capital humano que sostiene la vida de los ciudadanos.

Prevención: la gran ausente

La atención preventiva es, actualmente, casi inexistente. El sistema responde de forma reactiva, con salas de emergencia colapsadas por cuadros que pudieron ser tratados en niveles primarios. La prevención no figura como un eje estratégico de las políticas públicas sostenidas, lo que incrementa la incidencia de enfermedades evitables y sobrecarga hospitales que ya se encuentran debilitados por la falta de inversión.

Constitución y derecho a la salud

  • Artículo 83: La salud es un derecho social fundamental.
  • Artículo 84: El Estado debe garantizar un sistema público de salud universal y gratuito.
  • Artículo 85: El financiamiento del sistema de salud es una obligación indeclinable del Estado.

La brecha entre la norma escrita y la realidad operativa profundiza el sufrimiento ciudadano y vulnera la seguridad social.

Reinstitucionalizar la salud pública es una urgencia ética y social para la nación

Venezuela necesita centros asistenciales funcionales, personal con remuneraciones dignas y políticas preventivas reales. Recuperar la capacidad operativa de la red hospitalaria es devolverle al ciudadano su derecho a la vida. La salud no puede seguir siendo un privilegio determinado por el bolsillo, sino un derecho garantizado por el Estado.

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Daxy Oropeza* @daxyoropeza Lic. en Comunicación Social. Escritora. Directora del periódico Gente de Hoy. Conductora de La Entrevista en MIRA TV. Defensora de Derechos Humanos.

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