Crónicas Humanas
Edgar Sanabria, el presidente de los tres meses que marcaron la transición democrática
Edgar Sanabria asumió la Presidencia de Venezuela durante los últimos meses de 1958, en una etapa decisiva para la transición democrática tras la caída de Marcos Pérez Jiménez.
Especial. – Por: Rafael Simón Jiménez. – Pocos venezolanos conocen o recuerdan que el Dr. Edgar Sanabria, académico y catedrático universitario, fue presidente de Venezuela durante los días finales de la transición iniciada el 23 de enero de 1958, con el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y que culminó con la toma de posesión de don Rómulo Betancourt, electo por votación mayoritaria en los comicios del 7 de diciembre de ese año.
Un académico al frente de la transición
Respetado como profesor de Derecho Romano en la Universidad Central de Venezuela y reconocido como un hombre honesto, el Dr. Sanabria había sido durante años catedrático en distintos centros de formación militar. Esta labor le permitió entrar en contacto y forjar amistad con sucesivas promociones de oficiales.
Por esta razón, al constituirse la Junta de Gobierno presidida por el vicealmirante Wolfgang Larrazábal, Edgar Sanabria fue designado secretario del Ejecutivo colegiado, al que le tocó sortear distintos y peligrosos acontecimientos que, en más de una oportunidad, pusieron en vilo la estabilidad del gobierno durante aquel convulso año de 1958.
Larrazábal y el fenómeno electoral
Junto a la libertad de los presos políticos, el regreso de los exiliados y la convocatoria a elecciones, el gobierno provisorio, bajo la conducción de Larrazábal, logró, a través de medidas liberales y de un plan de emergencia que aseguraba el cobro de un salario a numerosos desempleados, ganar simpatías y popularidad.
Estas medidas pronto catapultaron al presidente de la Junta a los mayores niveles de aceptación, sobre todo en Caracas y en las principales ciudades del centro del país. Se convirtió en un auténtico fenómeno electoral, codiciado por muchos de los partidos políticos que se reconstituían luego de diez largos años de dictadura.
La búsqueda de una fórmula de unidad
Los líderes fundamentales del momento, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Rafael Caldera y Gustavo Machado, se involucraron en la búsqueda de una fórmula unitaria que permitiera priorizar el interés por asegurar la estabilidad democrática.
Se habló de un candidato de unidad, de un Ejecutivo de presidencia rotatoria y se mencionaron innumerables postulados. Pero, al final, ante el fracaso de todas esas opciones, se decantaron por firmar un pacto de gobernabilidad.
El acuerdo, suscrito en la Quinta Puntofijo, residencia del fundador de COPEI, dejó a las organizaciones políticas en libertad de lanzar candidatos propios, atados a un programa común y a la obligación de compartir el gobierno.
La candidatura de Larrazábal
Se desató, por tanto, la carrera presidencial. URD y su líder, Villalba, atraídos por la avasallante popularidad de Larrazábal, se apresuraron a ofrecerle su apoyo, al que se sumaría el Partido Comunista.
El almirante-presidente aceptó la nominación y, el 14 de noviembre de 1958, oficializó su renuncia a la jefatura del gobierno.
Previamente, en compañía de los altos oficiales que integraban la Junta, se acordó que el nuevo mandatario sería un civil y se elevó al Dr. Sanabria de la Secretaría a la Presidencia de la misma.
Tres decisiones trascendentes
El breve gobierno de Sanabria se prolongó hasta el 13 de febrero de 1959, cuando asumió la jefatura del Estado Rómulo Betancourt.
Sin embargo, audaz y, a ratos, estrafalario, el profesor universitario, a quien por su contextura propios y extraños apodaban “el Flaco”, tuvo oportunidad de tomar al menos tres medidas trascendentes que la ponderación aconsejaba dejar a su sucesor.
La primera de ellas fue romper el viejo esquema del 50 %-50 %, o fifty-fifty, fijado como sistema de tributación de las empresas petroleras con el Estado, y elevarlo a un 60-40 a favor de la nación.
La segunda medida fue la promulgación del Decreto-Ley que consagró en toda su extensión el principio de la autonomía universitaria.
La tercera fue decretar Parque Nacional al emblemático cerro El Ávila, que rodea la capital venezolana.
Dicen que, incluso dentro de esa acelerada manera de legislar, pensó en promulgar una ley de Reforma Agraria. Pero, al final, los tres meses transcurrieron con la velocidad de un tiempo vertiginoso y rico en acontecimientos de todo tipo.
El garante de los resultados electorales
Tocó a Sanabria presidir el proceso electoral de diciembre de 1958 y no dudó en tomar medidas enérgicas cuando sectores populares de Caracas, que en su inmensa mayoría habían votado por Larrazábal, salieron a protestar y pretendieron desconocer el triunfo del candidato de Acción Democrática.
Sanabria se jactaba de haber sido un enérgico garante del respeto a los resultados electorales.
Culminada su corta gestión, Sanabria fue designado embajador de Venezuela ante el Vaticano, dadas las privilegiadas relaciones que había cultivado con la jerarquía eclesiástica.
Por: Rafael Simón Jiménez (@rafaelsimonjimenezmelean)
Intelectual, historiador y político venezolano
Aquí más información de GRANDES REPORTAJES
Gente de Hoy | Periodismo con propósito
Nuestros productos preferidos en Amazon aquí: Gentedehoy_20
Apoye el periodismo independiente en Gente de Hoy https://www.gentedehoy.com/donacion/
