Crónicas Humanas
La conspiración de los gomecistas: la presión que llevó a Isaías Medina Angarita al poder
Tras la muerte de Juan Vicente Gómez en 1935, Venezuela inició un complejo proceso de transición política liderado por Eleazar López Contreras. Sin embargo, antiguos jerarcas del gomecismo conspiraron para impedir que un civil llegara a la Presidencia, una maniobra que terminó allanando el camino para Isaías Medina Angarita.
La transición después de Gómez
Especial. – Por: Rafael Simón Jiménez. – La transición iniciada tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, el 17 de diciembre de 1935, tuvo como protagonista e impulsor fundamental a un hombre nacido, formado y elevado a las más altas posiciones dentro de la longeva tiranía de más de 27 años: el general Eleazar López Contreras.
Al ser designado por el fallecido mandatario como jefe del Ejército venezolano —verdadera base del poder del régimen—, López Contreras diseñó con claridad la estrategia que desarrollaría una vez heredara el gobierno.
Aunque durante largos años sirvió con absoluta lealtad al gomecismo, poseía una visión política sustancialmente distinta a la de su antecesor. En los últimos años de vida de Gómez fue perfilando el nuevo rumbo que pretendía imprimir al país.
El inicio de la apertura política
Apenas asumió el poder, el nuevo mandatario inició una apertura gradual y progresiva hacia la democracia y las libertades públicas. Sus primeras medidas incluyeron la liberación de los presos políticos, el regreso de los exiliados y el restablecimiento de la libertad de prensa y de asociación.
Estas decisiones marcaron un cambio trascendental para un país que, durante más de tres décadas, prácticamente no había conocido expresiones abiertas de disidencia política.
La población reaccionó ocupando las calles y protagonizando manifestaciones, motines y saqueos contra viviendas y propiedades pertenecientes a antiguos funcionarios de la dictadura, mientras el nuevo gobierno evitaba recurrir a una represión inmediata para contener los disturbios.
El descontento de los viejos gomecistas
Los antiguos funcionarios civiles y militares del régimen manifestaron su rechazo al giro liberal impulsado por López Contreras, a quien consideraban un traidor a la causa gomecista.
Sin embargo, debieron moderar sus críticas. El crecimiento de las organizaciones populares y la marcada influencia de los movimientos de izquierda despertaban en ellos un temor aún mayor. Por ello, optaron por respaldar al nuevo mandatario, aunque sin ocultar su animadversión hacia sus políticas.
El nacimiento de la conspiración
Desplazados de los principales cargos civiles y militares, varios generales gomecistas comenzaron a reunirse con el propósito de recuperar la influencia perdida.
Entre ellos figuraban León Jurado, José María García, Vicencio Pérez Soto y Juan Fernández Emparan. Al frente del grupo se encontraba el legendario doctor Victoriano Márquez Bustillos, quien, entre otros méritos, había ejercido la Presidencia provisional de Venezuela durante siete años, entre 1914 y 1921, la interinidad más prolongada registrada en la historia republicana.
El Grupo de Sebucán
Las reuniones de aquellos influyentes «viudos del gomecismo» se celebraban en la residencia de Márquez Bustillos, ubicada en Sebucán.
A pesar de superar los 80 años de edad, el veterano dirigente mantenía plena lucidez y actividad política. Allí acordaron convertirse en un factor de presión decisivo para que el sucesor de López Contreras reuniera tres condiciones consideradas indispensables:
- Ser andino.
- Ser militar.
- Ser leal a la causa gomecista.
No resulta difícil advertir que la mayoría de los asistentes se identificaba plenamente con esas características.
López Contreras apuesta por un civil
Mientras tanto, el presidente Eleazar López Contreras, cuyo período concluiría tras haber reducido voluntariamente su mandato mediante la reforma constitucional de 1936, aspiraba a que la transición continuara bajo el liderazgo de un civil.
Su elegido era su viejo paisano y compañero de estudios, el doctor Diógenes Escalante, entonces embajador de Venezuela en Washington.
El mandatario ordenó su regreso al país con la intención de oficializar su candidatura presidencial, convencido de que su elección estaba prácticamente asegurada.
La reacción del grupo conspirador
La noticia cayó como un balde de agua fría entre los integrantes del denominado Grupo de Sebucán.
Escalante era considerado un adversario por buena parte de los conspiradores, quienes lo responsabilizaban de haber permitido el saqueo de sus residencias cuando ocupó el Ministerio de Relaciones Interiores durante los primeros meses de 1936.
Por esa razón rechazaron categóricamente su candidatura e incluso amenazaron al presidente con promover un pronunciamiento militar si la nominación llegaba a concretarse.
El camino hacia Medina Angarita
En medio de aquellas tensiones falleció, tras una penosa enfermedad, el anciano Márquez Bustillos. La conducción del grupo pasó entonces al general coriano León Jurado.
Con el propósito de evitar rivalidades internas al momento de proponer un candidato propio, León Jurado sugirió el nombre del coronel Isaías Medina Angarita, quien había sido ministro de Guerra y Marina, además de hombre de absoluta confianza y brazo derecho de López Contreras.
Deseoso de evitar un conflicto militar, el presidente decidió modificar su decisión inicial y apoyar la candidatura de Medina Angarita.
Fue entonces cuando pronunció una de las frases más recordadas de la historia política venezolana:
«Si Diógenes es como mi hermano, Isaías es como mi hijo.»
Aquella decisión allanó definitivamente el camino para que Isaías Medina Angarita fuese postulado y posteriormente elegido presidente de Venezuela.
Por: Rafael Simón Jiménez (@rafaelsimonjimenezmelean)
Intelectual, historiador y político venezolano
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