Mundo Económico
Siglo y medio de crudo: la trama histórica de las negociaciones petroleras entre Venezuela y EE. UU.
Desde las primeras concesiones para la explotación del mene hasta los nuevos acuerdos energéticos del siglo XXI, el petróleo ha condicionado la relación económica entre Venezuela y Estados Unidos durante más de siglo y medio.
Los primeros pasos de una relación energética
Especial – Por: Oscar Bustamante. – La relación energética entre Venezuela y Estados Unidos ha sido uno de los motores de la historia económica del último siglo. Sin embargo, el verdadero origen de las concesiones y negociaciones energéticas entre ambas naciones se remonta a la segunda mitad del siglo XIX.
Específicamente, en 1865, el gobierno del estado Zulia otorgó al ciudadano estadounidense Camilo Ferrand una de las primeras concesiones petroleras registradas para la explotación de mene en el distrito Maracaibo.
Más adelante, en 1878, se estableció también la compañía petrolera del Táchira, lo que abrió las puertas a la importación de tecnología y a la incorporación de conocimientos técnicos extranjeros.
Por ello, los orígenes de los vínculos energéticos entre Venezuela y Estados Unidos se remontan a más de siglo y medio.
La expansión petrolera durante el gomecismo
Ahora bien, al hacer un apretado resumen de los acontecimientos más relevantes que marcaron las relaciones técnicas, legales y comerciales entre Venezuela y el país del norte, debemos referirnos, en primer lugar, a la legislación minera y petrolera de las primeras décadas del siglo XX.
Durante el gobierno de Juan Vicente Gómez, las leyes y concesiones facilitaron la entrada de grandes corporaciones internacionales como Creole, Mene Grande y Texaco, que obtuvieron derechos de exploración y explotación en zonas estratégicas del país, especialmente en la cuenca del Lago de Maracaibo y el oriente venezolano.
Este proceso transformó profundamente la economía nacional. Venezuela pasó de una estructura predominantemente agrícola a convertirse, durante la década de 1930, en uno de los principales exportadores mundiales de petróleo.
El crudo venezolano adquirió además una importancia estratégica para Estados Unidos y las potencias aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Medina Angarita y una nueva relación con las compañías petroleras
En el contexto de los cambios provocados por la guerra y la creciente importancia del petróleo, se produjeron transformaciones decisivas en la relación entre el Estado venezolano y las compañías extranjeras.
La Ley de Hidrocarburos de 1943, promulgada durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, unificó y reorganizó el marco jurídico que regulaba las concesiones petroleras.
Posteriormente, Venezuela avanzó hacia una mayor participación en los beneficios de la explotación petrolera mediante el conocido principio del fifty-fifty o 50/50, que buscaba una distribución más equitativa de los ingresos entre el Estado y las compañías.
El aumento de las regalías y de la participación fiscal fortaleció los ingresos venezolanos, mientras el mercado estadounidense continuó siendo uno de los principales destinos del crudo nacional.
Venezuela se consolidó así como uno de los proveedores energéticos más importantes del hemisferio occidental durante la posguerra.
La nacionalización y la expansión de PDVSA
En 1976 se produjo la nacionalización de la industria petrolera y la creación de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Este proceso marcó una nueva etapa en la relación energética con Estados Unidos. PDVSA comenzó posteriormente a desarrollar una estrategia de internacionalización que incluyó la adquisición de infraestructura clave en territorio estadounidense y la expansión de su participación en el mercado de refinación.
La compra gradual de CITGO permitió asegurar una red de refinación y distribución adaptada a las características del crudo venezolano en la costa del Golfo de Estados Unidos.
Durante las décadas siguientes, PDVSA también desarrolló asociaciones y convenios con corporaciones internacionales, entre ellas ExxonMobil, ConocoPhillips y Chevron, para la explotación de crudos extrapesados de la Faja Petrolífera del Orinoco y la reactivación de campos maduros.
Estas alianzas movilizaron importantes inversiones y tecnología extranjera hacia el sector petrolero venezolano.
La Revolución Bolivariana y el cambio de las reglas
Con la llegada de la llamada Revolución Bolivariana y la aprobación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2001, las condiciones de participación de las empresas privadas cambiaron de manera significativa.
El proceso de migración hacia empresas mixtas, con mayoría accionaria del Estado venezolano, generó tensiones y litigios con algunas grandes compañías internacionales.
ExxonMobil y ConocoPhillips protagonizaron posteriormente disputas legales con el Estado venezolano, mientras operadores como Chevron decidieron mantener su presencia bajo las nuevas condiciones establecidas.
La relación petrolera entre Caracas y Washington comenzó entonces a estar cada vez más condicionada por las tensiones políticas y las decisiones adoptadas en ambos países.
El nuevo capítulo de 2026
De esta forma llegamos a 2026, un año en el que se anuncia una nueva etapa de negociaciones y acuerdos vinculados con el sector energético venezolano.
En ese contexto, se han planteado concesiones y acuerdos operativos relacionados con bloques y campos petroleros estratégicos, junto con la extensión de garantías para empresas con presencia histórica en Venezuela, como Chevron.
En paralelo, se han formalizado en Caracas varios convenios enfocados en la exploración, la extracción de petróleo y gas y la recuperación de sectores vinculados con la infraestructura energética nacional.
Entre las empresas mencionadas en estos procesos figuran Chevron, GE Vernova, Keo Capital, Aspect Energy y GeoPark, con proyectos orientados a incrementar la capacidad productiva y mejorar la infraestructura del sector.
Las metas anunciadas incluyen elevar progresivamente la producción petrolera venezolana, aunque su cumplimiento dependerá de las inversiones, la capacidad operativa, el marco jurídico y la estabilidad de los acuerdos alcanzados.
Una relación marcada por la geología y la economía
La historia petrolera demuestra que las diferencias ideológicas suelen enfrentar una realidad difícil de ignorar: la geología y la economía.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, pero enfrenta importantes limitaciones financieras, tecnológicas y operativas para desarrollar plenamente su capacidad productiva después de años de desinversión.
Estados Unidos, por su parte, cuenta con un amplio mercado de refinación y consumo, además de una infraestructura históricamente vinculada con el procesamiento del crudo venezolano.
Más allá de la retórica política de cada época, la relación entre el petróleo venezolano y el mercado estadounidense ha demostrado una capacidad persistente para sobrevivir a los cambios de gobierno, las confrontaciones diplomáticas y las diferencias ideológicas.
Más de siglo y medio después de aquellas primeras concesiones, la historia parece mantener una constante: Venezuela y Estados Unidos pueden distanciarse políticamente, pero el petróleo continúa siendo uno de los factores que los obliga a sentarse, una y otra vez, en la misma mesa de negociación.
Por: Oscar Bustamante: Economista, Máster en Marketing y Dirección Comercial. Profesor universitario, consultor en planificación estratégica. @oscarbm50
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