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Crónicas Humanas

Amnistía y perdón: la constante silenciosa en la historia política venezolana

A lo largo de la historia venezolana, incluso en los momentos más violentos, la amnistía y el perdón han surgido como herramientas políticas clave para reconstruir el país y evitar ciclos interminables de venganza.

Gente de Hoy

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La amnistía y el perdón han sido mecanismos recurrentes para cerrar ciclos de violencia en la historia política venezolana. Foto referencial
El perdón, lejos de ser un acto de debilidad, ha sido en Venezuela una estrategia recurrente de poder y estabilidad.

Una constante incluso en la guerra

Especial. –  Por: Rafael Simón Jiménez. – La disposición a la amnistía, el perdón y la reconciliación ha sido una constante en la historia política venezolana, aun en medio de las situaciones más violentas y crueles. En nuestra propia Guerra de Independencia, proceso desgarrador y sangriento, se alternaron los periodos de guerra a muerte impulsados por bárbaros de la talla de Monteverde, Boves, Morales, Rosete, Zoazola, Yánez o Antoñanzas, a los que respondió Bolívar con su famoso Decreto de Trujillo, impulsando la guerra sin contemplaciones.

Sin embargo, en 1820 patriotas y realistas fueron capaces de sentarse a negociar un armisticio y un tratado de regularización de la guerra, que incorporaba los principios del entonces incipiente derecho internacional humanitario, y donde quedó la huella indeleble del talento y la magnanimidad de Antonio José de Sucre, futuro Gran Mariscal de Ayacucho.

Páez y el dilema entre ley y perdón

Páez, el gran héroe de nuestra independencia y fundador de la República, a pesar de su reciedumbre y de su inicial formación rudimentaria, siempre actuó con generosidad e indulgencia frente a los vencidos. Derrotada la llamada Revolución de las Reformas, que pretendió derrocar al primer presidente civil, el sabio José María Vargas, surgieron diferencias insalvables entre este y Páez, pues paradójicamente el jefe militar promovía el perdón a los alzados, mientras el ilustre civil solicitaba actuar con todo el rigor de la ley.

La posguerra federal y las garantías

Luego del proceso federal, otro de los capítulos más crueles de nuestra convulsa historia, el tratado de paz que finiquitan Pedro José Rojas, como comisionado de Páez, y Antonio Guzmán Blanco, asegura que no habrá retaliación ni venganza. Uno de los primeros actos del nuevo mandatario, el mariscal Juan Crisóstomo Falcón, fue promulgar un decreto de garantías que se constituirá en el primer catálogo de derechos humanos vigente en Venezuela, asegurando el derecho a la vida y la libertad de los ciudadanos. Incluso invita al derrotado general Páez a permanecer en el país con todas las consideraciones, aunque este opta por un autoexilio sin retorno.

Liderazgos fuertes y gestos de indulgencia

Joaquín Crespo, un general que cierra el ciclo del predominio liberal a finales del siglo XIX, era particularmente liberal y tolerante, y proclamaba sin ambages: “…Quiero prensa libre que censure los actos de mi gobierno”. Juan Vicente Gómez, el más primitivo y longevo de nuestros dictadores, también fue capaz de gestos generosos e indulgentes. En 1927, bajo los consejos de Francisco Baptista Galindo, ministro de la Secretaría de la Presidencia, decretó una amnistía total de prisioneros, de la que se beneficiaron los decanos de sus ergástulas, los generales Fernando Márquez y Román Delgado Chalbaud, y ordenó el cierre de ese símbolo de tortura y horror que era La Rotunda.

Apertura política y retorno de exiliados

El general López Contreras fue conocido por sus conductas pendulares, que oscilaban entre la conciliación y la represión, conforme a la situación que le tocó enfrentar a su administración. Sin embargo, al final de su período se habían desocupado las cárceles y habían retornado los venezolanos expulsados del país por razones políticas. El general Isaías Medina Angarita ha pasado a la historia como el único mandatario en cuya gestión no hubo ni un solo preso ni un solo desterrado, auspiciando el ejercicio pleno de las libertades públicas.

Autoritarismo y concesiones

Pérez Jiménez, dictador de posturas implacables contra sus adversarios —quienes pagaron con cárcel, persecuciones, crímenes y exilio su desafío libertario—, también tuvo momentos de indulgencia: liberó presos, permitió el regreso de exiliados y auspició la firma de la llamada “caución”, mediante la cual, a cambio de su libertad o de su regreso a la patria, los adversarios de la dictadura se comprometían a cesar en su activismo.

Los años 60: violencia y reconciliación

En los violentos y tumultuosos años 60 del siglo XX, cuando la experiencia castro-comunista pretendió colonizar a Venezuela, desatando un proceso de lucha armada insurreccional, también fueron muchos los gestos de amplitud y generosidad política. Betancourt, pocos días antes de terminar su mandato, indultó al famoso y bravío “Chema Saher”, hijo de don Pablo Saher, su gobernador de Falcón, quien reincidiría en la acción guerrillera para ser abatido años más tarde.

En el gobierno de Raúl Leoni, a pesar de la hipertrofia del poder militar y del caso de los “desaparecidos”, comienzan a implementarse medidas de perdón y reconciliación, entre ellas la llamada ley de conmutación de penas, e indultos individuales como el de los hermanos Gustavo y Eduardo Machado, todo en el contexto de buscar —como en efecto se produjo— una reinserción de los grupos políticos promotores de la violencia a la vida legal y parlamentaria.

Caldera y la política del reencuentro

El expresidente Rafael Caldera tiene entre sus activos políticos el haber impulsado, en dos momentos distintos, procesos de paz, reinserción y reconciliación. Lo hizo a finales de los años 60, legalizando al Partido Comunista y al MIR y liberando a los presos políticos; y reincidió en ese propósito en 1994, cuando en su segunda administración dictó medidas de sobreseimiento contra los militares felones que, en una chapucería bélica sin precedentes, intentaron acabar con la democracia el 4 de febrero de 1992, y cuyos delitos, incluyendo los de sangre, quedaron sin sanción en aras del interés superior de la paz y la reconciliación de los venezolanos.

Por: Rafael Simón Jiménez (@rafaelsimonjimenezmelean)
Intelectual, historiador y político venezolano

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