Mundo Económico
ECONOMÍA SIN CORBATA / El efecto multiplicador de la inversión
El efecto multiplicador de la inversión explica cómo el gasto público puede generar empleo, aumentar el consumo y potenciar el crecimiento del PIB. Claves para entender su impacto en la economía actual.
El origen de una idea revolucionaria
Especial – Por: Oscar Bustamante. – El brillante economista inglés John Maynard Keynes, en 1936, formalizó de manera magistral este revolucionario concepto como respuesta a los tiempos de crisis. En ese contexto, el Estado debe intervenir gastando dinero para reactivar la rueda de la economía cuando esta se ha detenido.
El efecto multiplicador de la inversión es uno de esos conceptos “mágicos” en los que uno más uno no siempre es dos; a veces puede ser tres, cuatro o cinco. En términos sencillos, es el factor numérico por el cual se multiplica un incremento en la inversión para determinar el aumento resultante en el Producto Interno Bruto (PIB).
¿Cómo funciona el efecto multiplicador?
El mecanismo se basa en un ciclo de consumo. Cuando una empresa —o, principalmente, el Estado— invierte dinero, por ejemplo, en infraestructura de la industria petrolera para potenciar su capacidad de producción, ocurre lo siguiente:
- 1. Inversión o gasto inicial:
El Estado decide invertir grandes cantidades de dinero en la industria petrolera para mejorar y expandir su producción actual y su capacidad futura. - 2. Generación de empleo:
Para lograrlo, se contratan obreros e ingenieros y se compran materiales. Esto genera impactos en otros sectores de la economía, incrementa la producción de bienes y aumenta la demanda de trabajadores. Se produce una importante generación de empleos directos e indirectos. - 3. Nuevos ingresos:
Todas esas personas ahora tienen más dinero en sus bolsillos. - 4. Aumento del consumo:
Los trabajadores reciben un salario que antes no tenían. ¿Qué hacen con él? Destinan una parte importante a ir al supermercado, pagar servicios, adquirir medicamentos, comprar artículos para el hogar o renovar su vestuario. - 5. Efecto cascada:
El dueño del supermercado, al vender más, obtiene mayores ingresos. Con ellos puede contratar a un cajero adicional o adquirir más mercancía, redistribuyendo así el beneficio dentro de la economía.
El resultado: más riqueza que la inversión inicial
Al final del ciclo, el aumento total de la riqueza del país es mayor que la cantidad de dinero invertida originalmente.
Sin embargo, no siempre ocurre el anhelado “milagro”. Para que el efecto multiplicador funcione con gran potencia, el país requiere necesariamente de lo siguiente:
- 1. Baja propensión al ahorro:
Si la gente recibe dinero y lo guarda “bajo el colchón”, la cadena se rompe. El dinero debe circular. En tiempos de crisis existen múltiples necesidades no cubiertas que pueden atenderse con nuevos ingresos. No obstante, llega un momento en que el ahorro también puede convertirse en una parte importante del ingreso. - 2. Capacidad de producción local:
Si todo lo que se compra con el nuevo salario es importado, el efecto multiplicador se traslada a otro país. Es fundamental que la capacidad instalada nacional se active y que el proceso de creación de riqueza interna asuma el protagonismo. - 3. Confianza:
Si empresarios e individuos temen el futuro, no gastarán ni invertirán su parte en la cadena económica. La confianza es un factor vital.
Vigencia en la economía contemporánea
El efecto multiplicador sigue siendo una piedra angular de la política económica moderna. En pleno 2026, los gobiernos lo utilizan para combatir la recesión y procurar que el crecimiento económico sea exponencial y no meramente lineal.
Por: Oscar Bustamante: Economista, Máster en Marketing y Dirección Comercial. Profesor universitario, consultor en planificación estratégica y exgerente de Eli Lilly de Venezuela. @oscarbm50
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