Crónicas Humanas
El mito de Santander
La ruptura entre Bolívar y Santander no solo marcó el fracaso de la Gran Colombia, sino que dio origen a una de las divisiones políticas más profundas de Colombia. El mito de Santander, de Laureano Gómez, desmontó la imagen del prócer liberal y abrió una de las polémicas historiográficas más intensas del siglo XX.
Por: Rafael Simón Jiménez. – Las desavenencias, las rivalidades y la ruptura definitiva entre el Libertador Simón Bolívar y el prócer neogranadino Francisco de Paula Santander tuvieron profundas repercusiones en la vida política colombiana. Los partidos históricos —liberal y conservador— nacieron reivindicando el pensamiento y la obra de cada uno de ellos, prolongando en el tiempo el antagonismo que, en buena medida, hizo fracasar el experimento grancolombiano.
Los liberales consideraron a Santander como su inspirador y figura señera, mientras los conservadores reivindicaron el ideario y la obra de Bolívar, constituyéndose en albaceas y continuadores de su pensamiento.
La ofensiva de Laureano Gómez
En 1940, con motivo del primer centenario de la muerte del general Santander, el jefe conservador Laureano Gómez, hombre de gran ilustración y feroz polemista, abrió fuego contra el llamado “Hombre de las Leyes” en una serie de artículos publicados en el diario El Siglo, bajo el seudónimo de Cornelio Nepote. Allí no ahorró dicterios, acusaciones y descalificaciones contra la figura emblemática del liberalismo. Aquellos textos serían luego recopilados en un volumen titulado El mito de Santander.
Las acusaciones: sangre, ambición y traición
La prosa hiriente de Gómez revisa la vida pública de Santander para, según su juicio, desenmascararlo como farsante, cobarde, hipócrita, ambicioso, asesino, pichirre y traidor.
Le atribuye, en primer lugar, dos muertes alevosas: el fusilamiento del general español José María Barreiro y de varios de sus oficiales, capturados tras la victoria republicana en Boyacá. Bolívar había propuesto al virrey Sámano un canje de prisioneros, pero Santander, aprovechando su ausencia, ordenó el fusilamiento de los jefes realistas, atropellando sus derechos.
El segundo crimen, aún más cobarde según Gómez, fue el del coronel venezolano Leonardo Infante, veterano de la causa patriota, a quien Santander guardaba rencor por haberlo acusado de cobardía en Boyacá. Infante, acusado de la muerte del teniente Francisco Perdomo, fue absuelto por un tribunal superior, pero Santander forzó una nueva sentencia condenatoria que terminó con su fusilamiento.
El falso federalismo de Santander
En materia doctrinaria, Gómez sostiene —apoyado en cartas y documentos— que Santander nunca fue federalista, como lo presentaban los liberales, sino un centralista convencido y seguidor de Bolívar, hasta que la envidia y la ambición de poder lo llevaron a enfrentarlo. Solo entonces, por oportunismo, se declaró partidario de la federación.
Gómez lo considera inferior a Bolívar en valor, inteligencia y genio, y tampoco sale bien librado al compararlo con Antonio Nariño, a quien describe como “más elocuente, más instruido, más liberal, más patriota y más amado por los santafereños”.
Bolívar frente a Santander
Bajo el seudónimo de Cornelio Nepote, Gómez contrasta la grandeza de Bolívar con la pequeñez de Santander:
“Mientras el Libertador adelantaba la obra sublime de la independencia, a la luz del sol, cara a los pueblos, sobre el lomo del caballo de guerra, arrancando a la fortuna los laureles de Carabobo, el general Santander acudía a la casa de Lastra, en la calle arriba del Colegio del Rosario, a ocultas en la sombra nocturna, a dar el prestigio de la autoridad a la empresa de odio, división y rencor.”
El mito del “Hombre de las Leyes”
Para desmontar la imagen de Santander como “El Hombre de las Leyes”, Gómez argumenta que se silencian numerosos actos en los que ignoró la justicia y el derecho, así como episodios de crueldad innecesaria y atropellos contra las leyes morales y positivas.
“Entonces se fabrica un mito a lo Guillermo Tell, pero no se hace a la juventud una recomendación honrada y exacta.”
La polémica histórica
La defensa de Santander desde el campo liberal estuvo a cargo del historiador Tomás Rueda Vargas, quien sostuvo una dura polémica con Gómez. Sin embargo, según Arturo Abella, prologuista de la obra, “el doctor Gómez dictó cátedra a su generación en materia histórica y enseñó que no hay intocables en la historia”.
La figura de Francisco de Paula Santander, símbolo del liberalismo colombiano, fue duramente cuestionada por Laureano Gómez en una de las polémicas históricas más intensas del siglo XX.
Por: Rafael Simón Jiménez (@rafaelsimonjimenezmelean)
Intelectual, historiador y político venezolano
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