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Opinión

Feliz Navidad

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Feliz Navidad

Por: Elsa Pierre Sánchez.- Llegó la navidad y con ella los preciosos recuerdos de mi infancia en mi natal Maracaibo, con su esplendoroso relámpago del Catatumbo. Tiempo de abundancia para el país. El Zulia era un Estado pujante, se respiraba prosperidad producto del petróleo y las compañías petroleras que operaban en toda la región. Había Campos Petroleros muy lindos y era común oír a las personas hablar en el idioma inglés. Se americanizaban muchas palabras. Por ejemplo, a la nevera la llamábamos “el frigider”, por aquello de la marca. Había mucha influencia extranjera. Las aceras en muchas avenidas eran de mosaicos de loza y todavía se les llama “enlozados”.
Mi padre Genaro Armando Pierre Martínez, ingeniero petrolero, llegó a Venezuela procedentes de su país, Curazao, con el boom del petróleo, contratado por la Compañía Shell Caribean. Vino muy joven y se hizo maracucho rajao; es más, era más venezolano que el popular “Pacheco”, de Galipán. Fue amigo de los jóvenes políticos que conformaron la generación de 1928, de quienes fue su anfitrión cuando vivía en Curazao. Mi papá murió en Caracas el 17 de febrero de 1948 después de asistir a la Toma de Posesión del Presidente Rómulo Gallegos, a la cual fue invitado!
Volviendo a mis estupendas y felices navidades en Maracaibo, recuerdo toda la algarabía en la casa con los preparativos para esas hermosas fiestas. ¡Creo que aún vive en mi la niña que un día fui! ¡Porque adoro la navidad!
El pesebre que se hacía en la casa era de concurso y se empezaba a organizar con mucha anticipación. La casa era de dos plantas, es decir, es, porque todavía existe, lo que pasa es que la invadieron y no la hemos podido recuperar. La escalera que conduce al segundo piso es de caoba y en el espacio ahuecado que queda debajo, se montaba nuestro pesebre, en cuyo arreglo participábamos todos, incluyendo mis dos primas, Carmen María y Barbarita, que vivían con nosotros. Muy emocionadas, ayudábamos viendo la devoción de mi papá, que traía de la compañía Shell el papel sepia para armar el cielo y le ponía las luces que semejaban luceros en la noche. Dentro, en la especie de gruta, había hecho pintar al óleo y en forma permanente a los 3 Reyes Magos con sus camellos. El pesebre, para nosotros, es el verdadero símbolo de la navidad. La tradición del pesebre y las gaitas aún perduran en nosotros. El Niño Jesús es el personaje central de la Navidad. Los regalos el 24 de diciembre los traía el Niño Jesús y no Santa Claus como se acostumbra en otras latitudes. Actualmente no es fácil mantener esta tradición debido al internet y a la globalización, por lo que se ha dejado colar Santa Claus y las decoraciones navideñas en las vidrieras también son referidas al Polo Norte.
Para mí, los olores de la navidad provienen de la cocina. En mi casa se cocinaba en un anafre una pierna de cochino dentro de una lata de manteca los 3 cochinitos y cuando estaba listo el jamón se planchaba y se decoraba con clavitos de olor. Tambien se preparaban ravioles, cuya pasta la preparaba mi mamá y los rellenaba ella misma. Se horneaban varias bandejas pues se acostumbraba compartir con la familia, al igual que el ponche crema casero y el dulce de lechoza. Las hallacas se intercambiaban entre los vecinos y amigos.
¡Tan excelente cocinera era mi mamá Leonor que sus servicios también eran requeridos para preparar toda la comida que se servía en las fiestas del Club Shell de Maracaibo, del cual mi papá fue su fundador y presidente vitalicio!
Maracaibo es mi terruño querido de donde guardo mis más preciados recuerdos de infancia y juventud. La Plaza de “la muñeca”, así llamábamos a la Plaza de La Libertad, en la Parroquia Santa Lucía, donde vivíamos y patinábamos. Las misas de aguinaldo me son inolvidables. Indudablemente que esos momentos y los amigos con quiénes compartí, son mis maravillosos recuerdos de mi amada ciudad de Maracaibo.
No me lo están preguntando, pero es propicia está oportunidad para contarles como es que emigré a esta ciudad capital, que me acogió con afecto.
Cursé mis estudios de Secretariado Comercial en el Colegio Zaragoza de Maracaibo, regido por las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y una vez graduada a los 16 años empecé a trabajar en la empresa privada. Mi madresita querida también se marchó para siempre un poco después, en el año 1956.
En 1958, a raíz de la caída del presidente Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero, se designó una Junta de Gobierno que estuvo presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto y uno de sus primeros Decretos fue eliminar la Seguridad Nacional, que era la policía del régimen depuesto, e inmediatamente decretó la creación del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, que es una policía científica. Apliqué para trabajar en dicho Organismo y logré ingresar como taquígrafa adscrita al Departamento de Menores, cuya jefa era la Dra. Delia Montiel de Camargo. La taquigrafía y mis conocimientos de inglés son mis principales herramientas de trabajo desde que me gradué.
Posteriormente fuí trasladada a Caracas por instrucciones del Dr. Pedro Luis Gutiérrez, Sub Director Nacional del mismo, quien viajó a Maracaibo para inaugurar esa Seccional. Ya en Caracas, fui asignada a trabajar en el Despacho del director, el Dr. Rodolfo Plaza Márquez. Pero no fue por mucho tiempo, porque una vez electo presidente de la República Don Rómulo Betancourt, el propio Dr. Gutiérrez me recomendó para trabajar como taquígrafa en la Secretaría Privada del presidente Betancourt.
En mis primeras navidades en el Palacio de Miraflores conocí personalmente a Lila Morillo, la maracucha de oro, quien deleitó con su voz el evento navideño, acompañada por el Conjunto criollo de Mario Suárez, que estaba muy de moda. De esa navidad en Palacio conservo la gráfica superior, en la que aparecemos Telesila Aponte de Armas (+), Keyla González, Aurita Mayoral Dordy y yo, las cuales trabajábamos en el Despacho del Presidente Rómulo Betancourt. Por cierto, a juzgar por mi gesto, parece que era la primera vez que yo probaba el delicioso caviar. Jajaja, jajajaja .
En el jardín principal estaba ubicado el bello y tradicional pesebre.
Después, poco a poco, me fuí trayendo a mis queridas hermanas, Carmen Elena (+), Betty (+), Aura y Elida(+).
Hoy desde Caracas miro el pasado con cariño, evocando las navidades y definitivamente estoy convencida de que la navidad es la mejor época del año, no sólo para mí, sino para toda mi familia que disfruta grandemente preparando la navidad. ¡Mi hija Evalú se esmera para que el ambiente navideño nos contagie y con alegría infunde en todos, el fervor con el cual esperamos la llegada del Niño Dios! Mis tres nietos me llenan de orgullo. Uno de ellos vive en Australia, lo cual no es extraño, porque toda familia en estos días tiene a alguien en el exterior!!. A mi bisnieta Giordana Sophia y mis sobrinas nietas Ashley Daniela y Aranza Valentina he tratado de inculcarles mis costumbres, pero no es fácil porque ellas no hablan sino de Santa Claus, que inclusive les llama por teléfono desde el Polo Norte y les comenta de los duendes que le ayudan a construir los juguetes que les entregará el 25 de diciembre. En fin, es tiempo de alegría, de luces, de colores, de adornos, de regalos, de abrazar a nuestros amigos y sobre todo de agradecer, de agradecer por la vida, por la salud, por la familia, por las oportunidades, por lo bueno y lo malo. Es época de renovarse y de proponerse ser cada vez mejores personas y de tener fe para que no desesperemos en nuestras grandes ansiedades, sino que siempre con gran confianza nos conformemos con la voluntad de Dios que es idéntica a su infinita misericordia.
A nombre de mi hija Evalú, su esposo Jorge Fernando Ortiz Fajardo, del resto de la familia y en mi propio nombre quiero hacerles llegar mis más sinceras palabras de cariño y amistad, así como un cálido abrazo junto con mis deseos de que el porvenir sea pleno de abundante salud, amor y paz.
Al agradecerles la gentileza que han tenido para conmigo al leer mis anécdotas durante el presente año, les animo a tener fe en el futuro que con el favor de Dios vendrá lleno de éxitos y felicidad para todos nosotros. Así que con mente positiva digamos de corazón: ¡Feliz Navidad y Próspero año nuevo 2022 para Venezuela y el mundo entero! Amen.

 

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