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Opinión

La diplomacia en la Cuarta República

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Elsa Pierre Sánchez junto a los Primeros Secretarios, Jorge González y Eloy García, durante un evento informal de la Cancillería en 1984

Por: Elsa Pierre Sánchez. – Es un verdadero disfrute comentarles algunas anécdotas que recuerdo y que tienen que ver con la Casa Amarilla, la cual es una edificación muy antigua, que se remonta a la época de la colonia y cuyo nombre lo debe a que su fachada es de color amarillo. No dice por fuera lo que es por dentro. Es una estructura muy hermosa con ventanas y balcones de estilo colonial. Está ubicada en Caracas, Venezuela, frente a la Plaza Mayor, hoy Plaza Bolívar. En ella han funcionado diferentes Organismos gubernamentales.

El hecho histórico que hoy les voy a narrar lo deben haber escuchado muchos de ustedes desde los estudios de primaria y tuvo lugar en la Casa Amarilla cuando allí funcionaba el Ayuntamiento de Caracas en 1810. Era el 19 de abril y en la Plaza Mayor se agolpaba la población caraqueña mientras se realizaba un Cabildo Abierto. Corrían vientos de cambio y el Capitán General de Venezuela, dependiente de la monarquía del imperio español, Vicente Emparan, en conocimiento de ello, preguntó a la muchedumbre desde uno de sus balcones, si querían que él los siguiera gobernando. El Padre Madariaga que se encontraba detrás les hizo seña que contestaran que no, a lo cual Emparan dijo: “entonces yo tampoco quiero mando”.

Este acontecimiento dio paso a la formación de la Junta Suprema de Caracas, que fue la primera forma de gobierno autónomo de Venezuela y al inicio de la lucha por la independencia del dominio español y por tanto a la conformación de la Primera República.
Investigando un poco sobre el tema paso a hacerles un breve recuento histórico:

La Segunda República es el nombre que recibe el periodo que se ubica entre el año 1813 y 1816, después de la Campaña Admirable y el Decreto de Guerra a Muerte.

La Tercera República es desde 1817 hasta 1819, año en que nuestro Libertador Simón Bolívar crea la Gran Colombia.

La Cuarta República nace en 1830 con el nombre de Estados Unidos de Venezuela, nombre que le fue cambiado por el de República de Venezuela en 1953.
Leyendo encuentro que la Cuarta República fue un periodo largo y fructífero, caracterizado por el caudillismo.

Después de un intento de Democracia en 1948, con la elección, por voto popular de Rómulo Gallegos, quien fue derrocado ese mismo año, ésta al fin de pudo instaurar por cuarenta años en 1958, hasta 1999, fecha en que se posesionó el Socialismo del Siglo 21 y la Quinta República.

Retomando la Casa Amarilla, les cuento que era el Presidente de la República el General Joaquín Crespo quien la ocupaba como su Residencia Presidencial, cuando en octubre de 1900 ocurrió en Caracas un terremoto y el Presidente aterrorizado se lanzó por uno de sus balcones fracturandose las piernas. Obviamente fue tal el pánico que le causó, que inmediatamente compró los terrenos para construir, en una sola planta, el Palacio de Miraflores, también conocido como el Palacio de Misia Jacinta, porque así se llamaba su esposa.

En octubre de 1912, por Decreto del Presidente Juan Vicente Gómez, la Casa Amarilla pasó a ser sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, o sea de la Cancillería. Está ha sido remodelada en varias oportunidades y ahora se encuentra sobriamente decorada con magníficas obras de arte. En el comedor principal ubicado en la planta alta existe una Galería de Presidentes venezolanos y sus pisos de madera y mármol cubiertos de regias alfombras y mobiliario de los siglos XV y XVI, nos hablan de épocas fastuosas de mucha elegancia y distinción. Es un museo histórico que vale la pena conservar. Rafael Pineda (QEPD), que era el Curador de la exposición permanente que allí se encuentra, se la pasaba rescatando piezas muy finas que estaban en el rincón del olvido; ¡en una oportunidad descubrió un Mural del pintor francés Guillonet que estaba deteriorado, lo restauraron y lo seccionaron en pequeños cuadros que hoy engalanan las paredes de las dependencias del Despacho!

El Embajador Francisco Armando Guédez, buen jefe, mejor amigo y muy conversador, era funcionario diplomático desde los tiempos del Presidente Isaías Medina Angarita, quien gobernó el país desde 1941 hasta 1945. El Embajador Guédez mantenía amistad con su viuda Doña Irma Felizola de Medina Angarita y siempre nos contaba anécdotas de su época, durante varios gobiernos presidenciales. Comentaba que hubo un tiempo en que los jóvenes de la sociedad venezolana ansiaban trabajar en la Cancillería pues eso les daba cierto status social. Existía el concepto que entre más relaciones tuvieses y más figuraras en las páginas sociales más oportunidades tendrías de escalar posiciones. Si hablabas algún idioma y pudieras costearte el vestir elegantemente, eras candidato para el mundo diplomático. La mayoría de las recepciones eran de etiqueta, se requería el uso de frac o smoking para los caballeros y traje largo para las damas. Los sueldos no eran suficientes para cubrir esas condiciones, sin embargo, los jóvenes que lograban entrar eran felices de pertenecer a la Cancillería. ¡Este concepto cambió con la democracia, porque los graduados de la Carrera de Estudios Internacionales deben concursar para poder entrar a la carrera diplomática! El nombramiento del Canciller es potestativo del Presidente de la República y las personas que entran sin concursar son funcionarios en comisión de servicios.

Es a partir de la democracia que se considera un buen diplomático quién es capaz de sentarse en una mesa a negociar un buen convenio bilateral que favorezca a nuestro país!!

Por cierto, en la Dirección de Protocolo conocí a la señora Estrella Serfati (QEPD), que fue la compañera sentimental del Presidente Medina Angarita. Ella vivía en México junto con una hija, viajaba frecuentemente a Venezuela y se hospedaba en el Hotel El Conde, situado en la esquina del mismo nombre. Como algunas veces asistía a la Cancillería para realizar algún trámite entablamos una bonita amistad. Su hijo Isaías Medina Serfati fue Diputado al Congreso Nacional de la República. Estrella era una mujer muy fina y distinguida y siempre que venía a Venezuela me invitaba a almorzar con ella. Para corresponder a su amistad un día la invité a la casa, cuando yo vivía en el hogar de Luís Velázquez Balvuena y su esposa Maruja Salazar, que Dios los tenga en la Gloria del Cielo. La verdad es que era una casa muy bonita, acogedora, con espacios muy amplios y un lindo jardín, ubicada en la Urb. La Floresta, de esta ciudad. La verdad es que yo aproveché mucho esos espacios pues allí le celebramos, incluso, un cumpleaños al Dr. Ramón J. Velásquez cuando era el Secretario General de la Presidencia, durante el Gobierno de Rómulo Betancourt. ¡También allí le celebré los quince años a mi amada hija Evalu!

Me he desviado un poco del asunto que nos ocupa porque vinieron a mi memoria mis queridos Luis y Maruja, por lo que abrí este paréntesis para agradecer a su familia que generosamente me acogieran en su casa, como a una hermana, desde mi llegada de Maracaibo a Caracas.

Bueno, quería decirles, entre otras cosas, que, por labios de la propia Estrella nos enteramos que ella era la mamá del querido dramaturgo venezolano Isaac
Chocrón, nacido de un matrimonio anterior a su relación con el Presidente Medina. Al día siguiente de la velada pasada en casa de los Velázquez, ellos recibieron un precioso ramo de flores por parte de ella, agradeciéndoles sus atenciones. ¡Así era mi querida amiga Estrella!

En la Casa Amarilla se celebraban todos los eventos sociales del Presidente de la República, ya que el Palacio de Miraflores es un Palacio relativamente pequeño. También en la Casa Amarilla se comenta “a sotto voce” todo lo humano y lo divino sucedido en el mundo político y diplomático.

La Dirección de Protocolo es una escuela, que por su índole deben cultivarse valores como lealtad, solidaridad, respeto, amistad y disciplina. Es un trabajo exigente pues no hay un horario específico. ¡La vocación de servicio es necesaria y hay que estar siempre presto!

Uno de los eventos en Casa Amarilla que hicieron historia en Caracas fue la recepción ofrecida por el Presidente Carlos Andrés Pérez en honor al Sha de lrán en 1975, cuando en ese país existía una monarquía. El Sha vino acompañado de su esposa Farah Diba. ¡La comidilla era que su anterior esposa la Princesa Soraya fue rechazada por el Sha porque era estéril y no pudo darle hijos y ella viajaba por el mundo como la princesa triste de ojos verdes!

Tuve la oportunidad de asistir como Asistente de Protocolo a una recepción que se efectuó en la Residencia Presidencial La Casona. Fue un banquete ofrecido por el Presidente Pérez el 16 de marzo de 1978 en honor al Príncipe Carlos de Inglaterra. Lo recuerdo muy bien porque esa noche ocurrió también un nefasto accidente como fue la tragedia en la que falleció el animador número uno de la televisión venezolana Renny Ottolina, quien se encontraba en campaña política como aspirante a la Presidencia de la República de Venezuela.

El Director de Protocolo era el Embajador Jesús María Ponce y el Ministro de Información y Turismo era Diego Arria. Estábamos sentados en la mesa correspondiente a los funcionarios de Protocolo y el Embajador Ponce nos pidió a Olguita Torres y a mi trasladarnos a la mesa donde estaba sentado el Ministro Arria, porque se había recibido la noticia que se estrelló la avioneta en la que viajaba Renny, por lo cual el Ministro y su acompañante debían ausentarse. En esa mesa se encontraban sentados, además de Marcel Granier, personal de la Comitiva Oficial del Príncipe Carlos que no hablaban español.

En ese mismo año 1978 fue electo Presidente de la República para el período de 1979 a 1984 el Dr. Luis Herrera Campins, perteneciente al Partido Social Cristiano Copei. El Dr. Herrera Campins fue un Presidente muy accesible, siempre atento y dispuesto a atender a la prensa, era bonachón y de una gran calidad humana. Le encantaban los refranes. Generalmente enfatizaba lo que decía con un refrán venezolano. Estaba casado con su prima Betty Urdaneta, que era una mujer muy linda. Por orden del Presidente se construyó en Trujillo un monumento a la Virgen de La Paz y se dice que la Santísima Virgen tiene el mismo rostro de su esposa.

Durante la gestión del Presidente Herrera se finalizó la construcción del Complejo habitacional, comercial, cultural, recreacional y financiero más avanzado de Latinoamérica, con los dos rascacielos más altos para su tiempo. Me refiero al Parque Central, donde estaba ubicado el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber y el Museo de los Niños, una obra para los pequeños que se debe a la iniciativa de Alicia Pietri de Caldera, esposa del Presidente Rafael Caldera.

También bajo el gobierno del Presidente Herrera se edificó el Complejo Cultural Teresa Carreño y se inauguró la Línea 1 del metro de Caracas. Su obra se pierde de vista en cuanto a infraestructura, en todo el ámbito nacional, especialmente en la parte cultural. Por supuesto, que solamente menciono tips de su gobierno porque no se trata de analizar exhaustivamente las obras realizadas por gobierno alguno, sino que trato de que se formen su propia opinión de cómo funciona un sistema democrático, en el cual no se expropia, todo lo contrario, más bien se apoya a la empresa privada y cada gobierno continua las obras emprendidas por su predecesor.

En un sistema democrático la meta para un joven es estudiar y graduarse para poder acceder a un trabajo bien remunerado en una empresa productiva, que le garantice un futuro exitoso con estabilidad y calidad de vida para él y su familia.
A pesar de las diferencias, en democracia, las relaciones entre los partidos políticos que hacen vida dentro del país son cordiales, hay garantías y existe la libre expresión de pensamiento.

Con el Presidente Herrera se mantenían relaciones comerciales y diplomáticas con la mayoría de los países en el mundo entero. En 1982 él estuvo en Managua, Nicaragua, lo que significó un respaldo político para el frente sandinista, pero en la actualidad este movimiento ha decepcionado a los países que viven en democracia debido al régimen dictatorial del Presidente Daniel Ortega.

En el año 1983 ocurrió algo imprevisto, fue lo que llamamos en Venezuela el fatídico viernes negro. El bolívar sufrió una abrupta devaluación frente al dólar, el cual de Bs. 4,30 pasó a costar Bs. 8,20. Ese día viernes se suspendió la compra-venta libre de divisas.
Por el Presidente Luis Herrera Campins guardo un cariño muy especial, ya que, en 1984, antes de entregar su Banda Presidencial a su sucesor, el Dr. Jaime Lusinchi, en virtud de que yo sufría de serios quebrantos de salud, me otorgó mi jubilación por Vía de Gracia, pues, aunque tenía 30 años de servicio en la administración pública y privada, no contaba todavía con la edad reglamentaria.

Cinco años después en 1989, volví temporalmente, para trabajar en la Toma de posesión del Presidente Carlos Andrés Pérez. Ya había trabajado antes en la Toma de Posesión de su primer mandato y en la Toma de Posesión del Presidente Luis Herrera. En la última ocasión se me asignó la misión de ser la acompañante de 3 invitados a la ceremonia: el Presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el Canciller de Jamaica y el Candidato a la Presidencia de Argentina, Sr. Carlos Menem.

Es una paradoja, que el Dr. Ramón Escobar Salom, fue Canciller designado por el Presidente Carlos Andrés Pérez en su primer mandato en 1976 y que fuera el propio Escobar Salom, siendo Fiscal General de la República, quien lo acusó y lo sometió al juicio mediante el cual fuera destituido en 1992.

Entre otras observaciones sobre la Cancillería, me atrevería a decir que:
– Un Canciller fuera de serie fue el Dr. Simón Alberto Consalvi.
– Un Director de Protocolo de lujo
El Embajador Jorge Daher
_ Un Director de Protocolo extraordinario
El Embajador Walter Brandt
– Un excelente compañero

El Embajador Erik Becker Becker

Guardo muy bellos recuerdos de mis años trabajados en la Casa Amarilla, pero uno especialísimo es una Estampa del Papa Juan Pablo ll.
Durante una visita realizada por el Papa Juan Pablo ll a Manaos, Brasil, en 1980, una Comitiva de Obispos se entrevistaría con Su Santidad y como parte de mi trabajo, atendí a los Obispos para que les fueran entregados sus respectivos pasaportes diplomáticos que los acreditaban como la Delegación Oficial por Venezuela. A su regreso tuve la grata sorpresa de que el Obispo del Táchira me hizo entrega de un bello y valioso obsequio, que consistió en la Estampa del Santo Padre, firmada y escrita de su puño y letra en el idioma portugués, que dice: “Bendito sea Dios que nos reúne en el amor de Cristo”.

Infinitas gracias doy a la Providencia Divina por la vida, por la salud y porque puedo recordar, escribir y compartir estas memorias no solamente con mis nietos, sino también con las nuevas generaciones. Estas memorias, humildemente, son un testimonio de cómo ha sido vivir en la Cuarta República, en democracia, con amor al trabajo, con respeto y libertades, en un país como el nuestro lleno de oportunidades que nos permiten crecer física y espiritualmente, para ser cada día un poco mejores. Gracias a www.gentedehoy.com/2021 por publicármelas y gracias a ustedes mis queridos lectores por dedicar un espacio de su tiempo para leerme.

En la gráfica: Elsa Pierre Sánchez junto a los Primeros Secretarios Jorge González y Eloy García durante un evento informal de la Cancillería en 1984

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