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Opinión

¿Superará el diálogo la indignación nacional?

Esas buenas intenciones y ese camino cierto se convertirán en distante y escabroso sin el esclarecimiento del asesinato del capitán Acosta Arévalo

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CLAUDIO FERMÍN
¿Superará el diálogo la indignación nacional?

Especial CLAUDIO FERMÍN.- Indignación y dolor en todo el país por la espantosa muerte del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo.

Detenido desde el 21 de junio y presentado ante un tribunal siete días después en estado de postración, impedido, fallece a las pocas horas el 29 de junio. Todo apunta a un asesinato, una muerte consecuencia de torturas en su reclusión de esa trágica semana.

El gobierno ha solicitado investigar este hecho. No sabemos si la Fiscalía tendrá acceso a esa caja negra en que se han convertido los asuntos de los presos políticos, pero independientemente de los resultados de esa investigación hay un hecho contundente: la opinión pública ya sentenció.

El estigma del gobierno como cómplice, por acción u omisión de altos personeros y de jefes militares, de asesinatos políticos, se usará para el resurgimiento de las voces violentas. Ese esquema insurreccional había sido vencido en el ánimo popular y ahora intentarán reactivarlo amparado por la tesis según la cual por las buenas no se puede.

Reflotarán el argumento de la imposibilidad de negociar. Escucharemos y leeremos que nada hay que hablar con quienes torturan y matan presos políticos. Al justo reclamo de severos castigos a los asesinos del capitán Acosta Arévalo se le colocará a la vez como demostración de que al gobierno hay que sacarlo de la misma manera, a la fuerza, con un golpe de Estado o con intervención militar extranjera.

Oxigenarán campañas de descalificación, que tienen años en marcha, en contra de quienes planteen el diálogo, elecciones o referendos, negociaciones y entendimientos para resolver pacíficamente la deteriorada situación del país.

Para enfrentar esa tupida circunstancia urge la conformación de una Comisión de la Verdad que investigue y aclare los casos de desaparecidos y muertos bajo reclusión en los últimos años. Que resuelva y oriente sanciones contra los responsables de la muerte de Acosta Arévalo y de muchos otros en cárceles y manifestaciones públicas. Que inicie un proceso de saneamiento de la administración de justicia.

La distensión, signada por la convivencia, por la cohabitación de todas las tendencias políticas, se convertirá en un imposible si no se aplica justicia. Sin eso, la confianza será siempre un extraño y la conflictividad política, con la violencia que convoca, serán protagonistas por mucho tiempo.

El diálogo es para enfrentar la crisis y resolverla. No para taparla ni para echar bajo la alfombra el basurero que a la carrera no se pudo limpiar o desaparecer. La negociación política es un canal de cambio, una salida. No una puerta cerrada.

Ahora es cuando el diálogo tiene que ser más exigente consigo mismo para poder recomponer el sistema político.

Tenemos que apartar a Venezuela de la violencia. El país no quiere más muertes políticas. Los venezolanos repudiamos estos asesinatos y sabemos que la solución no es la venganza. Reclamamos justicia, que no haya impunidad. Pero no queremos retaliación ni siembra de odios.

Por encima de estos dolorosos momentos Venezuela necesita una vida, abrirse caminos en la oscuridad y en la confusión.

Necesitamos vida constitucional. ¿Pero con la Constitución de 1999 hoy apartada? ¿Con la Constitución que la Asamblea Nacional Constituyente no termina de presentarnos? No puede ignorarse ese irregular vacío que aúpa la discrecionalidad administrativa, la arbitrariedad y el autoritarismo. Eso tiene que resolverse. Para eso es el diálogo.

Necesitamos recuperar la producción nacional. Pero eso será imposible dentro del marco de sanciones internacionales que atentan contra cada venezolano necesitado de medicinas; de repuestos automotores; de financiamiento para sus empresas; de boletos aéreos para sus diligencias familiares o estudiantiles; de insumos para sus fábricas o para sus fincas; de mejores servicios hospitalarios y de electricidad, los cuales no podrán activarse si se nos impide vender el petróleo. Venezuela toda debe reclamar el cese de esas criminales sanciones. Para eso es el diálogo.

Necesitamos negociación política transparente para que todos sepan cómo se toman las decisiones y se llega a acuerdos por el bien del país. Para eso reclamamos un nuevo diálogo, transparente y en el país, entre venezolanos, no a lo lejos y a escondidas.

Necesitamos que funcionen las instituciones. Es absurdo que cada grupo político se sienta a gusto porque tiene “su Fiscalía”, “su Asamblea”, “su Tribunal Supremo”. Y hasta algunos creen que tienen un Presidente sin que nadie lo haya electo, simplemente porque se autoproclamó y porque tiene poderosos amigos extranjeros. Eso tiene que cesar por el bien de Venezuela. Para eso es el diálogo.

El diálogo es la paz. El diálogo es la puerta abierta a la rectificación de unos y de otros. Pero esas buenas intenciones y ese camino cierto se convertirán en distante y escabroso sin el esclarecimiento del asesinato del capitán Acosta Arévalo.

claudioefm@gmail.com

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Opinión

Es hora de refundar la República

** Es necesario poner orden en nuestro bello país, articular esfuerzos y tener la oportunidad de cohabitar todas las tendencias políticas, con amplitud y entendimiento

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Es hora de refundar la República

Por: Johel Orta Moros.- Hace pocos días se conmemoró el 208 aniversario de la Firma del Acta de la Independencia de Venezuela, recordada como una de las fechas más importantes de nuestra historia republicana, ya que representa el proceso de independencia frente a la monarquía española.

Definitivamente, esta fecha marcó un hito en la historia de Venezuela, aquí se dio de manera legal el nacimiento de nuestro país como nación libre e independiente. Este proceso revolucionario que se inició el 19 de abril de 1810, fue un movimiento liderado por Francisco de Miranda, cuya primera etapa culminó con la promulgación de la primera Constitución de Venezuela, el 21 de diciembre de 1811.

Pese a que existían personajes que no querían dicha independencia por considerar que era una ofensa para el rey, lo cierto es que la nación decidió dar ese paso definitivo. Diversos fueron los actores que participaron en esos acontecimientos, incluyendo obviamente al padre Libertador Simón Bolívar; sin embargo, hay que destacar el aporte de muchos civiles, entre ellos, dos ilustres personajes que fueron los encargados de redactar la Constitución, como lo son Francisco Isnardi y Don Juan Germán Roscio. Todo esto fue enmarcado en lo que en aquel entonces consideraban, el “orden correcto de las cosas”, donde lo principal era darle el toque legal y organizado de aquellos actos.

Las comparaciones en relación a aquellos acontecimientos históricos y la actualidad pudiesen ser diversos, dependiendo obviamente de la óptica con que se miren estos hechos. En aquel entonces se luchaba por una independencia, en otras palabras, quitarnos de encima el dominio extranjero (España), y en la actualidad todo indica que las decisiones que tome Venezuela (en relación a la crisis que actualmente vive) dependen de las decisiones o acuerdos que como país independiente se concreten de parte de todos los factores internos y de todos los venezolanos, sin necesidad de tener el visto bueno de diversas naciones o los intereses de particulares.

El camino hacia la verdadera libertad

Al día de hoy, como aquel 5 de julio, la oposición venezolana tiene dos representaciones, una personificada por lo que era en aquel entonces la Real Audiencia de Caracas, con los Mantuanos, sector económico y social poderoso de la ciudad, cuyo movimiento pretendía constituir una Junta de Gobierno que rigiese los destinos de la capitanía general de Venezuela a raíz de la invasión de España por Napoleón; la otra, encarnada por la Sociedad Patriótica, organización revolucionaria proindependentista de la Primera República, con ideas igualitarias y cuyo objetivo principal era el establecimiento de un régimen republicano y democrático, comparable con lo que en la actualidad representamos los diversos factores del Centro Democrático, que tenemos las mayores aspiraciones de acompañar a la sociedad venezolana en el camino hacia la verdadera libertad y la búsqueda de respuestas ante los graves problemas sociales y económicos que los aquejan, desde el punto de vista democrático, electoral y principios republicanos.

Recordemos que tenemos una tarea pendiente, estamos en deuda con los valores republicanos otorgados por nuestros padres libertadores. Es hora de volver a poner orden en nuestro maravilloso país, articular esfuerzos y tener la oportunidad de cohabitar todas las tendencias políticas, con amplitud y entendimiento, sin necesidad de intervención extranjera, alrededor de la refundación de Venezuela por las sendas de la convivencia y el progreso.

Johel Orta Moros

@JohelOrtaM

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Opinión

Nociones sobre Economía Colaborativa y Airbnb

Las últimas generaciones, en mayor medida aquellas que nacen en las grandes ciudades del mundo, están siendo criadas bajo un modelo en el cual persiste la concepción de que si algo no funciona, se debe sustituir, sin intentar repararlo antes.

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Nociones sobre Economía Colaborativa y Airbnb
Nociones sobre Economía Colaborativa y Airbnb

*Gioan M. Verni Barrueta.- En los últimos años, el consumo se ha convertido en un fin en sí mismo, dejando de ser un medio para cubrir necesidades, o un elemento utilizado para alcanzar el bienestar de la población. (más…)

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Opinión

Sobre inmigración, disolución y transición

No exagero un ápice si advierto que la gran mayoría de los compatriotas de todas las clases sociales, mujeres y jóvenes a la cabeza encaran ese dilema existencial y, cabe acotar que las respuestas parecen explicarse, en la continuidad de ese peregrinaje doloroso, temerario y vergonzante para el país, que mira silente e impotente cómo la inmigración sigue y, cual moda compulsiva, sigue empujando a los habitantes del otrora paradisíaco enclave, a intentar una aventura porque permanecer no es seguro, prudente, ni inteligente.

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Sobre inmigración, disolución y transición
Sobre inmigración, disolución y transición

Por: Nelson Chitty La Roche*.- Una oscilación pendular definiría bien la postura de los venezolanos de a pie. Se levantan en la mañana haciéndose dos preguntas, la una, ¿soportaré este diario sufrimiento, sin comida, sin agua y sin servicio eléctrico, sin medicinas, sin asistencia médica, sin transporte, sin futuro? Y de regreso a casa, apuraditos porque se hace de noche y circularla es peligroso, arribando jadeantes y sudorosos, se formulan la siguiente interrogante: ¿Me voy o me quedo? (más…)

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