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Opinión

Sobre inmigración, disolución y transición

No exagero un ápice si advierto que la gran mayoría de los compatriotas de todas las clases sociales, mujeres y jóvenes a la cabeza encaran ese dilema existencial y, cabe acotar que las respuestas parecen explicarse, en la continuidad de ese peregrinaje doloroso, temerario y vergonzante para el país, que mira silente e impotente cómo la inmigración sigue y, cual moda compulsiva, sigue empujando a los habitantes del otrora paradisíaco enclave, a intentar una aventura porque permanecer no es seguro, prudente, ni inteligente.

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Sobre inmigración, disolución y transición
Sobre inmigración, disolución y transición

Por: Nelson Chitty La Roche*.- Una oscilación pendular definiría bien la postura de los venezolanos de a pie. Se levantan en la mañana haciéndose dos preguntas, la una, ¿soportaré este diario sufrimiento, sin comida, sin agua y sin servicio eléctrico, sin medicinas, sin asistencia médica, sin transporte, sin futuro? Y de regreso a casa, apuraditos porque se hace de noche y circularla es peligroso, arribando jadeantes y sudorosos, se formulan la siguiente interrogante: ¿Me voy o me quedo?

No exagero un ápice si advierto que la gran mayoría de los compatriotas de todas las clases sociales, mujeres y jóvenes a la cabeza encaran ese dilema existencial y, cabe acotar que las respuestas parecen explicarse, en la continuidad de ese peregrinaje doloroso, temerario y vergonzante para el país, que mira silente e impotente cómo la inmigración sigue y, cual moda compulsiva, sigue empujando a los habitantes del otrora paradisíaco enclave, a intentar una aventura porque permanecer no es seguro, prudente, ni inteligente.

El Estado no es creíble, ni confiable, ni aceptable. El Estado chavista, y acá recuerdo a Alberto Adriani que se refería al Estado gomecista, está fallido, quebrado, inoperativo, precario, incapaz de asegurar las prestaciones que les son propias, y Maduro suma a su ilegitimidad de origen, la ilegitimidad de desempeño.

Sin proporcionar salud ni educación de una mínima calidad. La justicia tarifada política y financieramente apesta y, ni hablar de las instituciones llamadas a cuidar al ciudadano, Fuerza Armada y policía, enajenadas y corruptas. Baste leer un muy buen artículo de Ibsen Martínez publicado en El País de España que desnuda la amplitud de la traición de los uniformados que otrora se jactaban de ser Ejército forjador de libertades y hoy, apenas dan para considerarlos guardia pretoriana de la camarilla criminal que nos sojuzga.

Paralelamente, vemos regarse y exponerse al gentilicio por doquier; algunos que eran malos por aquí, llevan, porque se fueron también, sus afanes antisociales para donde van y así tomamos mala fama en Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, países que se han portado bien con nosotros quizá, porque recuerdan que antes nos portamos bien con ellos. Sea por lo que sea, se nos mira con ojeriza y se nos rechaza a menudo. Corremos pues la suerte del inmigrante malquerido que arriba para traer además en las alforjas su desarraigo pesado y triste.

No es ocioso constatar cómo se marchan los hijos, hermanos, sobrinos, primos, tíos, amigos y pare de contar. Familias enteras quedan desmembradas, desarticuladas, segregadas, marginadas y se escurre entonces lo que como nación hemos sido y en lo interno, en lo que aún permanece, una brecha honda se esculpe, distinguiendo unos de otros y poniendo en jaque lo que hemos antes evocado y es como dijo Renan, “una nación es sobretodo, un querer vivir juntos”.

Pareciera, entonces, que una especie de disolución se nos va escurriendo, como agua entre los dedos, en todas las direcciones y, no solo es la estampida que nos aleja de la patria a lo que me refiero sino a la barrera que se edifica entre elementos sociales e institucionales de dificilísima superación, como esa que hoy nos decanta, diferentes, distintos a los venezolanos civiles y militares o a los dignatarios gubernamentales y a los conciudadanos antes de clase media, profesores, médicos, ingenieros, economistas y demás profesionales que saben y experimentan a diario un bajón en su estima y, la imposibilidad absoluta de lograr por su trabajo y dedicación, una oportunidad de movilidad social y progreso. Una corriente de rencor nos enfrenta y ello no puede negarse aunque sí debería superarse.

Lo alegado que se diría es compartido por una clara mayoría de nuestra sociedad, trae consigo unas conclusiones; de entrada se deduce que debe, con auténtica urgencia lograrse, por cualquier vía, cambiar las cosas y ello incluye primeramente a la clase política gobernante. Nada puede hacerse, seamos sinceros, con Maduro, Cabello, Padrino, Delcy, Jorge y otros miembros de la corte del despropósito, la incompetencia y el cinismo irresponsable. No son calificativos de los opositores sino maneras de apreciarlos y a sus conductas, y sin hipérbole por cierto.
Concomitantemente hay que dejar claro que son dos opciones las que se oponen: continuidad con Maduro o revisión, revolución, transformación de lo que hay, siendo, es evidente, su fracaso, y discutirlo es una manera de alargarlo y nada más.

Precisamente sobre eso queríamos apuntar algunas ideas, en un debate que como la llovizna se adelanta, con ayuda de algunos medios y con la actuación que imagino sincera en unos y calculada en otros promotores de una transición con Maduro en el poder o peor aún, un diálogo para coexistir con él hasta que haya chance de un referéndum revocatorio o se cumpla el período de Maduro y haya elecciones. Más o menos lo que tenemos para, más adelante, ver como seguimos, como en aquella novela tan nefasta, Por estas calles, en que un personaje, Eudomar Santos nos ilustraba: “Como vaya viniendo, vamos viendo”.

Casualmente sus mentores, digo, los que vienen apareciendo en medios orquestados, arguyen que Maduro es legítimo (sic) y legal su elección del 20 de mayo pasado, porque aquello de la asamblea nacional constituyente, electa contra la Constitución y la ley electoral, con fraude confeso; los magistrados exprés que han maculado el historial de la justicia y contaminado la institucionalidad, el alienado e inmoral Ministerio Público y el aquelarre del CNE, en clara complicidad, lo han sostenido y es una “verdad” para seguir, asumir y asimilar en provecho de una paz inexistente y sabiendo cuánta amargura padecen insoportablemente las mayorías y, especialmente, aquellas de los sectores mas depauperados y abatidos de espíritu.

Algunos son osados como para sostener que Maduro, negociaría una transición y tal vez con él mismo al frente de los asuntos públicos y que dialogar, con ese objetivo, es menester porque ni Guaidó tiene la fuerza ni los militares aceptarían otro camino que continuar respaldando al chavismo.

Se citan otras experiencias traídas de escenarios distantes y de otros tiempos, para apuntalar la tesis de convertir la debilidad en una disposición a convivir con el poder, hasta que se produzca el cambio. Al respecto diré, que no veo en los casos citados similitudes mayores como para trasplantar en el modelo de simulación, una situación próxima y calcarla aquí.

Pero además, sostengo que Maduro es de otro talante y que lejos de perecérseme a Pinochet o a Jaruzelki, y los procesos de esos países a Venezuela, cabe agregar que lo de acá no tiene parangón, no tiene comparación y no estimo eso posible y menos aún recomendable.

Maduro se me parece más al presidente sirio, Bashar Al-Assad que llega como Maduro al poder en los hombros de otro partido que se denominó socialista y no ha tenido empacho en destruir uno de los países prósperos de la zona, anclar en su interior a varias potencias extranjeras y dejar en el camino medio millón de muertos y, como dicen en el barrio, el rancho ardiendo.

Coincido con los que piensan que no tenemos resuelto el asunto y no veo claro cómo desde el exterior, con los solos agentes exógenos, recuperar nuestra soberanía, hoy arrendada a cubanos, rusos, iraníes y chinos y no me convencen con eso de salir de la pesadilla durmiendo con el enemigo.

El extraño y avieso, inasible y complejo ser humano, da para todo, incluso para legitimar el síndrome de Estocolmo, como medida pragmática para superar el secuestro. ¡No lo creo!

Yo, en mi modesta manera de ver las cosas, pienso que resistir, insistir, persistir es aún lo que hay que hacer.

nchittylaroche@hotmail.com, @nchittylaroche*

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Breves sobre política exterior y gobierno

“Necessitas non habet legem” Publilio Siro

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Breves sobre política exterior y gobierno
Breves sobre política exterior y gobierno

Por Nelson Chitty La Roche.- Uno de los aspectos más complejos de la historiografía de la Venezuela chavista lo constituye la política exterior y los corolarios de la misma mostrarán especialmente dos elementos: de un lado, la ignorancia capital, descomunal, grosera del difunto y sus acólitos y del otro, el impresionante pragmatismo, rayano en la traición, como se manejó y se conducen aún, las relaciones internacionales de esta cada día menos república venezolana.

Son numerosísimos los episodios que merecerían consideración en estos años de mando atrabiliario y caprichoso, en los que se respetó más el criterio o las emociones y enajenaciones momentáneas del liderazgo que, las orientaciones estratégicas que por décadas y a pesar de los cambios de gobierno adelantó el Estado venezolano.

Comentaré solo algunos aspectos entonces, siendo que no hay cabida para análisis extensos y detallados, pero en provecho de la verdad, es menester detenernos en capítulos delicadísimos y gravosos para nuestra patria desfigurada, postrada, vituperada, envilecida, maculada.

De entrada, cabe mencionar el yerro que constituyó abandonar la Comunidad Andina perdiendo mercados en los que Venezuela lideraba, una balanza comercial superavitaria y un desarrollo político institucional mancomunado con países con estructuras económicas favorables a nuestros intereses en amplios campos complementarios. El invento del Mercosur fue y es una demostración de cuánto es ignara, estólida, supina la clase política emergente que desde hace dos décadas nos mal gobierna.

Olvidar la Alalc y el tratado de Montevideo como experiencias superadas y tratar de volver a un esquema con países de mayor desarrollo relativo fue y será dañino y gravoso para nuestra economía, pero el difunto no quería ni aceptaría el carácter obligante del derecho comunitario andino y así alegremente nos lanzó por ese barranco.

Alinearnos con Cuba para que lisonjeros, adulantes y bobalicones asumieran roles financieros y de aprovisionamiento en materias primas a cambio de llenarnos de funcionarios cubanos en las más variadas latitudes administrativas fue y es un ejercicio de oligofrenia política y de alienación del Estado chavista, torpe e inmoral en cuanto a nuestros intereses. Si se hiciera una ponderación de lo dado y de lo recibido de Cuba nos declararían entredichos por compulsiva prodigalidad. El apego, admiración, cariño de Chávez por Fidel y la experiencia cubana, nos recuerda a José Ortega y Gasset, que de memoria cito: “El enamoramiento es un estado de debilidad mental”.

La política exterior navegó, antes de la hecatombe chavista, en doctrinas y tradiciones en materia de reclamaciones territoriales sin mostrar debilidad, pero el difunto seguramente no lo sabía porque escogió un bando para su frivolidad política y así fuimos testigos de cómo el presidente Chávez, ansioso de aplausos, reconocimientos, adulaciones y pleitesías, comprometió seriamente el Esequibo y me refiero a los derechos que Venezuela alegó tener sobre ese inmenso territorio, rico en todos los sentidos. Subordinó nuestra política a su similar cubana y aflojó el discurso reivindicador ante el gobierno de Guyana que, es bueno recordar, Cuba sostuvo y sostiene aun contra Venezuela.

En lo que concierne a nuestras relaciones con la república imperial, como la llamó Aron, decían que dependíamos de Estados Unidos en materia petrolera y en finanzas públicas, jurando curarnos de esa patología denunciándolo, llenos de estridencia y aparente convicción; pero ocurre que, al ensayar si acaso, es posible comparar la naturaleza, alcance y soberanía como parámetros en las relaciones de todo género con los gringos, hemos de reconocer en honor a la verdad que ahora sí que dependemos en todos los sentidos de China y especialmente de Rusia, cuyo gobierno es, sin dudas, dicho sea al pasar, el más denunciado por corrupto en el mundo y en particular, su presidente Putin. Nunca le debimos a Estados Unidos ni remotamente lo que hoy adeudamos a los socios de Chávez y Maduro. Jamás nos presionaron como se lo permiten a los nuevos zares. Cuba manda en Venezuela en áreas estratégicas –sin pudor, por cierto– y no solamente a su beneficio sino de la burguesía moscovita.

Por otra parte, la política exterior petrolera venezolana, acotamos, comenzó bien con la política de precios ante la OPEP del año 2000 en adelante, seguramente recomendada por los asesores de aquel tiempo, Mommer entre otros, y rindió sus frutos en lo inmediato y no así en el largo plazo, porque el carro de la codicia y la concupiscencia que echó a andar Chávez para hechizar a generales y escaladores se desquició arrastrando en el despropósito a toda la industria petrolera.

Se pasó al pragmatismo más asqueroso y se apuñalearon nuestros intereses con obscenidad. Hoy no hay una verdadera política exterior petrolera, damos lástima, pena y amargura en ese enorme cosmos que antes nos miró con respeto y también envidia.

Lo cierto es que llegaron las incongruencias e incoherencias propias de la falta de estrategia y de la gestión empapada de una suerte de apremio crematístico que lisió a nuestro otrora reconocido negocio petrolero hasta arruinarlo para sorpresa del mundo. Ceressole, el ideólogo, se vio realizado por el “comandante eterno” y para edificar la trilogía de ejército, caudillo y pueblo, sin criterio, sapiencia, escrúpulos y patriotismo, se administró para el desastre de Pdvsa. Ya sabemos lo que se hizo con la empresa víctima de la demagogia, el populismo y el militarismo estulto y perdónenme la redundancia

En paralelo y, como resultado de la ideologización del Estado chavista ya por eso incompetente e irresponsable, tenemos hoy severamente amenazados o destruidos los objetivos externos de nuestra industria en cada capítulo de ella. No nos quieren ni en Aruba o Curazao, ni en el Caribe y nos usan con displicencia, y en la OPEP nos miran como el pariente que se dedicó a beber y dilapidó su fortuna debiendo ahora hacer de partenaire paupérrimo.

En cualquier materia se repite el fenómeno, pero no puedo dejar esa de la promoción de nuestras ventajas turísticas para traer empleo, progreso y dignificación a la costa oriental del estado Falcón, a la isla de Margarita, a las playas de Sucre, uno de los estados más bellos de nuestra geografía y de los más pobres también, pero nada, absolutamente nada bueno se hizo tampoco.

La infraestructura actual es la misma que hace 20 años prácticamente, pero derruida y sin mantenimiento. La espantosa crisis del sistema eléctrico o aquel de generación y aprovechamiento del agua evidencian que el gobierno mentecato que los cubanos manipulan aún, no previó ni construyó, ni laboró para lograr vender a Venezuela ante el mundo como un destino turístico y parece increíble que no se percaten o asuman ese derrotero.

Pudimos ser con ese millón de millones de dólares que ingresamos un emporio para conocer y disfrutar, con hoteles cinco estrellas y los mejores atractivos naturales. Diversificar debimos, pero dejamos que el gobierno sin ideas ni conocimientos descuartizara la ocasión y pagáramos con el desastre subsecuente el mayor costo de oportunidad que pudiéramos medir, contar y pesar que se ha pagado tal vez en la historia del mundo.

Una genuina política exterior se gestiona con la política de defensa que no es solamente equipar, capacitar al país y prepararlo para contingencias, sino evitar que caiga en un plano de vulnerabilidad y ello no alude a la institucionalidad exclusivamente sino a su gente, a sus bienes, a sus naturales expectativas. Pues bien; se cuentan por decenas los grupos y representaciones, factores beligerantes y negociantes del ilícito que trasladan, producen y sacan del país toda una variedad de materias brutas y elaboradas y otras manifestaciones y comercializaciones que trajeron e implantaron aquí para enfatizar con la antisociedad y el terrorismo.

Hasta los tuétanos están metidos en Venezuela muérganos y malhechores, organizaciones criminales dignos de ser tratados desde la letra de la Convención de Palermo y además, de la mismísima Corte Penal Internacional. Nada se hace al respecto y por el contrario, el narcotráfico es acusado interna y externamente de haber encontrado y privilegiado el corredor venezolano para sus fechorías y contar con socios entre los dignatarios públicos, lo que debería investigarse y sancionarse.

Venezuela empezó bien con la Ley de Pesca hace tres lustros y avanzó con relación a los Protocolos de Montreal y la Convención de Viena en materia de reducción de la producción y consumo de las substancias que afectan la capa de ozono, pero ese arranque de caballo tuvo, como era de esperarse, su parada de burro. Hoy en día y no solamente, pero especialmente por la explotación del Arco Minero, nos hemos convertido en un Estado forajido que no se atiene a los deberes asumidos en la lucha por la defensa del planeta y las convenciones que nos obligan a cesar la destrucción del hábitat y a evitar la contaminación del agua. Me decía un diputado de oposición, claro, representante del estado Bolívar, con ese juego de palabras tan de la gente de esa zona, que “hoy hay más mercurio en el Caroní que agua, carajo”.

Puedo seguir glosando infinidad de situaciones en que debimos actuar en concierto con nuestros vecinos, países aliados o con el perfil compartido en materias distintas, pero solo recordaré cómo se suman día a día los gobiernos del mundo al cuestionamiento de la política interior nacional, en materia de seguridad y salud y cómo nos aislamos, marginamos, segregamos, encunetamos en el atraso y la desesperanza con compatriotas corriendo por el mundo huidos de su otrora terruño y hoy hacienda de sus demonios.

Urge realmente, agónicamente, apartar a los que lo han hecho tan mal del poder. Esa debe ser la tarea ciudadana. Cualquier otra vendría a continuación.

@nchittylaroche

nchittylaroche@hotmail.com

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Dilema AN: nuevo CNE o continuar con confrontación política

*Un escenario bélico sólo nos llevaría a una espiral de odio y confrontación; sabremos cuándo se iniciará la ola de violencia, pero jamás cuándo terminaría*

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Dilema AN: nuevo CNE o continuar con confrontación política
Ante un inminente proceso electoral

Por: Johel Orta Moros.– De acuerdo con lo establecido en la Constitución Nacional, para el año venidero se tiene prevista la elección de los diputados a la Asamblea Nacional (AN). El precepto legal consagra que el lapso de ejercicio de funciones para los miembros de esta instancia legislativa debe renovarse cada cinco años. Declaraciones recientes de algunos voceros gubernamentales, revelan que este proceso comicial podría efectuarse en el primer cuatrimestre del 2020 y no en el acostumbrado mes de diciembre. (más…)

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Un país para los jóvenes

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Un país para los jóvenes
Un país para los jóvenes

Por: *Heisy Mejías / @HeisyVisionaria.- El panorama es bastante distópico si se quiere hablar en estos momentos de oportunidades para nosotros los jóvenes. Esto no aplica únicamente para Venezuela, el mundo per se está atravesando unas dinámicas bastante complejas en tanto se evidencia la exponencial dificultad para lograr la auto realización. Como jóvenes, crearse a sí mismo en tanto individuo libre, es decir, corresponsable con el sistema-mundo en relación al proyecto individual de vida es por poco, tarea cuasi imposible. Es probable que ésta sea una de las razones por las cuales, nuestras generaciones tienden a tener menos hijos que las anteriores; la desesperanza está a la orden del día.
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