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Opinión

La abstención… Una ficción en lo que respecta a sus efectos…

La abstención no genera efectos prácticos en favor de aquellos que se abstienen ni perjudiciales en contra de quienes votaron… tampoco, en contra de aquellos que como electores o candidatos obtuvieron la victoria.

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La abstención… Una ficción en lo que respecta a sus efectos…
La abstención… Una ficción en lo que respecta a sus efectos…

Por: Eddi Gilberto Rosales Sannazzaro*.- La ilegitimidad, en el ámbito electoral, está asociada al desconocimiento mayoritario de un proceso, de una escogencia, de una postulación, de una victoria, de una proclamación, etc. La abstención, por el contrario, aun cuando sea mayoritaria no deslegitima ni a nada ni a nadie. En muchos países, incluido el nuestro, ella, aun siendo relevante de cara a algunos procesos electorales, no ha generado efectos deslegitimatorios. Ganan los que votan, aun cuando se trate de una minoría. Ganan, porque en los sistemas electorales vigentes a lo largo y ancho del planeta así está dispuesto. Gana el que obtenga el mayor número de votos, aun cuando el número de individuos que ejercieron el derecho a elegir sea inferior al número de aquellos que se abstuvieron de hacerlo.

La abstención no genera efectos prácticos en favor de aquellos que se abstienen ni perjudiciales en contra de quienes votaron… tampoco, en contra de aquellos que como electores o candidatos obtuvieron la victoria. Estos últimos, conocido el resultado, son proclamados y de seguidas comienzan a ejercer, sin más limitaciones que las establecidas en la ley, el cargo para el cual fueron electos. Obtienen, sin duda, un triunfo reconocido por la institucionalidad dominante, por la Constitución y la ley, y adicionalmente, por aquellos que transitaron la vía prevista para hacerlo valer. La abstención genera, eso sí, efectos perjudiciales obvios para los candidatos cuyos partidarios, sin importar las razones en las que pudieran haberse fundado, no concurrieron a votar.

La abstención mayoritaria no deslegitima, además, porque siempre habrá un número de ciudadanos, importante y nada despreciable, aunque minoritario, que nunca se abstendrá y que en consecuencia ejercerá aun con limitaciones pero sin tapujos el derecho a manifestar su opinión y su correlativo a elegir. Ellos lo hacen porque no creen en las bondades de la abstención. Lo hacen, entre otras razones, porque no creen que la abstención deslegitima. La abstención no deslegitima, lo decimos categóricamente, porque son los que votan, aunque en determinados casos minoritarios en número, los que al hacerlo transitan la vía dispuesta en el ordenamiento jurídico para elegir a aquellos que han de ejercer el poder. Ese apego a la legalidad, en principio, salvo en caso de fraude cuya comprobación haya sido reconocida mayoritariamente, hace legítimas tanto a las victorias como a las derrotas electorales que se produzcan.

La abstención no deslegitima, además, porque dado el hecho cierto de que las razones para abstenerse son personalísimas e innumerables, jamás podremos determinar si quienes se abstuvieron tenían a la deslegitimación, entre ceja y ceja, como propósito, es decir, tenían la intención, al menos, de deslegitimar al proceso en desarrollo, al régimen imperante, a alguna de las postulaciones hechas o al triunfo del posible ganador, sea quien fuere. Las interrogantes, en tal sentido, aun cuando son obvias no parecen ociosas: ¿Quiénes han decidido abstenerse de votar porque no se sienten atraídos por ninguno de los candidatos o por ninguna de sus propuestas tienen algún propósito deslegitimatorio? ¿Lo tienen, aquellos que no podrán ejercer el derecho a elegir porque estarán temporalmente fuera del país o fuera de la circunscripción territorial en la cual debían hacerlo? ¿Pueden ser considerados deslegitimadores aquellos electores que se abstendrán de votar ante la existencia de alguna imposibilidad material, por ejemplo, derivada del hecho de que fueron desplazados de su centro de votación habitual, a otro particularmente lejano? ¿Pueden ser catalogados como tales aquellos electores que no votarán porque les será imposible sortear o superar los problemas u obstáculos sobrevenidos que les impedirán trasladarse hasta el lugar en el cual habrían de hacerlo? ¿Puede serle atribuido un claro y consciente ánimo deslegitimatorio a aquellos individuos, presas de la pasividad, que no votarán porque consideran mucho más cómodo quedarse ese día en la casa o irse a la playa? Quienes así obran, importantes pero indeterminados en número, no lo hacen con el propósito de deslegitimar al proceso electoral en desarrollo y tampoco al régimen. Lo hacen, más bien, por razones que nada tienen que ver con el asunto. En virtud de ello, alegar que la abstención deriva exclusivamente del llamado que sus partidarios hacen al efecto, constituye un desatino, pues se trata de algo que jamás podrá ser objeto de comprobación.

*Fiscal emérito del Ministerio Público
eddirosales@hotmail.com

Eddi Gilberto Rosales Sannazzaro

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Opinión

Es hora de refundar la República

** Es necesario poner orden en nuestro bello país, articular esfuerzos y tener la oportunidad de cohabitar todas las tendencias políticas, con amplitud y entendimiento

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Es hora de refundar la República

Por: Johel Orta Moros.- Hace pocos días se conmemoró el 208 aniversario de la Firma del Acta de la Independencia de Venezuela, recordada como una de las fechas más importantes de nuestra historia republicana, ya que representa el proceso de independencia frente a la monarquía española.

Definitivamente, esta fecha marcó un hito en la historia de Venezuela, aquí se dio de manera legal el nacimiento de nuestro país como nación libre e independiente. Este proceso revolucionario que se inició el 19 de abril de 1810, fue un movimiento liderado por Francisco de Miranda, cuya primera etapa culminó con la promulgación de la primera Constitución de Venezuela, el 21 de diciembre de 1811.

Pese a que existían personajes que no querían dicha independencia por considerar que era una ofensa para el rey, lo cierto es que la nación decidió dar ese paso definitivo. Diversos fueron los actores que participaron en esos acontecimientos, incluyendo obviamente al padre Libertador Simón Bolívar; sin embargo, hay que destacar el aporte de muchos civiles, entre ellos, dos ilustres personajes que fueron los encargados de redactar la Constitución, como lo son Francisco Isnardi y Don Juan Germán Roscio. Todo esto fue enmarcado en lo que en aquel entonces consideraban, el “orden correcto de las cosas”, donde lo principal era darle el toque legal y organizado de aquellos actos.

Las comparaciones en relación a aquellos acontecimientos históricos y la actualidad pudiesen ser diversos, dependiendo obviamente de la óptica con que se miren estos hechos. En aquel entonces se luchaba por una independencia, en otras palabras, quitarnos de encima el dominio extranjero (España), y en la actualidad todo indica que las decisiones que tome Venezuela (en relación a la crisis que actualmente vive) dependen de las decisiones o acuerdos que como país independiente se concreten de parte de todos los factores internos y de todos los venezolanos, sin necesidad de tener el visto bueno de diversas naciones o los intereses de particulares.

El camino hacia la verdadera libertad

Al día de hoy, como aquel 5 de julio, la oposición venezolana tiene dos representaciones, una personificada por lo que era en aquel entonces la Real Audiencia de Caracas, con los Mantuanos, sector económico y social poderoso de la ciudad, cuyo movimiento pretendía constituir una Junta de Gobierno que rigiese los destinos de la capitanía general de Venezuela a raíz de la invasión de España por Napoleón; la otra, encarnada por la Sociedad Patriótica, organización revolucionaria proindependentista de la Primera República, con ideas igualitarias y cuyo objetivo principal era el establecimiento de un régimen republicano y democrático, comparable con lo que en la actualidad representamos los diversos factores del Centro Democrático, que tenemos las mayores aspiraciones de acompañar a la sociedad venezolana en el camino hacia la verdadera libertad y la búsqueda de respuestas ante los graves problemas sociales y económicos que los aquejan, desde el punto de vista democrático, electoral y principios republicanos.

Recordemos que tenemos una tarea pendiente, estamos en deuda con los valores republicanos otorgados por nuestros padres libertadores. Es hora de volver a poner orden en nuestro maravilloso país, articular esfuerzos y tener la oportunidad de cohabitar todas las tendencias políticas, con amplitud y entendimiento, sin necesidad de intervención extranjera, alrededor de la refundación de Venezuela por las sendas de la convivencia y el progreso.

Johel Orta Moros

@JohelOrtaM

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Opinión

¿Superará el diálogo la indignación nacional?

Esas buenas intenciones y ese camino cierto se convertirán en distante y escabroso sin el esclarecimiento del asesinato del capitán Acosta Arévalo

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CLAUDIO FERMÍN
¿Superará el diálogo la indignación nacional?

Especial CLAUDIO FERMÍN.- Indignación y dolor en todo el país por la espantosa muerte del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. (más…)

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Opinión

Nociones sobre Economía Colaborativa y Airbnb

Las últimas generaciones, en mayor medida aquellas que nacen en las grandes ciudades del mundo, están siendo criadas bajo un modelo en el cual persiste la concepción de que si algo no funciona, se debe sustituir, sin intentar repararlo antes.

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Nociones sobre Economía Colaborativa y Airbnb
Nociones sobre Economía Colaborativa y Airbnb

*Gioan M. Verni Barrueta.- En los últimos años, el consumo se ha convertido en un fin en sí mismo, dejando de ser un medio para cubrir necesidades, o un elemento utilizado para alcanzar el bienestar de la población. (más…)

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