Registros de malaria en el país son alarmantes

Las autoridades sanitarias venezolanas se niegan a reconocer la epidemia de malaria (paludismo) existente, a pesar de que los expertos y hasta la misma Organización Panamericana de la Salud (OPS) han dado indicadores de lo alarmante que es la afectación en el país.

El epidemiólogo y exministro de salud, José Félix Oletta, representante de la Red Defendamos la Epidenmiología y a la Organización Venezolana de la Salud, considera que en el Día contra el Paludismo en las Américas -que se celebra el 6 de noviembre- no consigue a un país haciendo frente a la enfermedad.

“Estamos muy preocupados por la situación que se vive, porque pone en peligro todos los avances continentales que se llevan a cabo”, indicó Oletta, en referencia a que Venezuela es un foco caliente de casos que pueden ser dispersados a otros países, con una transmisión continua en los municipios fronterizos con Guyana, Brasil y Colombia, que superan a los casos exportados por ellos a nuestras fronteras.

Extraoficial. Oletta destaca que a pesar de no tener cifras oficiales, ya que el Gobierno ha puesto en marcha una censura estricta, llama la atención que la OPS hiciera una donación tan grande de antimaláricos como se conoció a finales del mes de octubre. La organización informó que entregó al Ministerio para la Salud 1 millón 100 mil tabletas de primaquina y 1.500 ampollas de artesunato para el tratamiento de pacientes con malaria en el país, eso sin sumar las donaciones hechas de abril y septiembre.

El epidemiólogo considera que en el mejor panorama, extraoficialmente, calculan no menos de 400 mil casos en 2017. Esto sin contar las recaídas, los casos no notificados o no diagnosticados. La mortalidad podría estar alrededor de 300 o 400 personas fallecidas durante este año.

Oletta advirtió que se está dando un fenómeno de transmisión urbana de la enfermedad, de casos en ciudades -Sucre, Anzoátegui, Monagas- en dónde las parroquias afectadas son las más pobres.

A la buena de Dios. “Nos preocupa la debilidad del sistema de salud, la eficacia de la dirección de salud ambiental para atender de manera oportuna y efectiva la epidemia. Cuando se da un diagnostico el paciente espera hasta más de 10 días para recibir tratamiento, esto es un indicador de la baja calidad del sistema”, expresó Oletta, quien agregó que también sucede mala atención cuando se entrega la medicación incompleta.

La realidad que han visto los especialistas en el país es que no hay suficiente medicamento para todos los afectados y la población en riesgo. Un tratamiento para la malaria debe durar alrededor de 14 días, si no se cumple, puede derivar en recaídas y se genera resistencia del parásito malárico.

Desinformación. Oletta considera que el hecho de no informar a la población sobre la magnitud de la epidemia es un error.

“Es una paradoja. Si no informan se le van a enfermar más personas y la epidemia se vuelve más difícil de controlar. Si la población no sabe a qué atenerse, si no conoce dónde están las ayudas, cuándo y dónde vacunarse, no pueden tomar precauciones ni prevenir”, explicó.

Oletta considera que la OMS dejó claro en su último informe, denominado “Reporte de la Situación de Malaria en Las Américas, 2000-2015”, publicado este año, que Venezuela es el peor país en manejar la situación en el mundo. Siendo el que tiene mayor incidencia continental.

“Estamos diciendo que hay suficiente razón para que este tema sea declarado como un tema de preocupación, queremos visibilizar la situación de Venezuela para que haya un enfoque muy especial en su caso”, señaló.

Por último, aseguró que el Estado desestima el incremento de los casos al seguir tratándola como una “micromisión”, recordando que es una epidemia que se está reforzando en 16 estados del país y a la que no se le destinan recursos suficientes.

Hay que tomar en cuenta que las carencias que se han generado en materia de salud y que alcanza a los antimalaricos, han provocado protestas, sobre todo en el estado Bolívar, en dónde se han reportado de forma extraoficial varios fallecimientos.

Fracaso. El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, considera que la situación de la malaria en el país es un retroceso que habla del fracaso de las políticas públicas. “A finales de los ‘50 y comienzo de los ‘60 nos declararon libres de malaria. El año pasado se cerró con más de 240 mil casos, el 80% concentrado en el estado Bolívar ”, recordó.

Desde la FMV la proyección más optimista para este año pasa de los 550 mil casos. Siendo que 9 de cada 10 habitantes de la localidad de Tumeremo tienen o han tenido la enfermedad.

Incumplimiento. Marianella Herrara, directora del Observatorio Venezolano de la Salud, indicó que resulta muy grave que después de ser los primero en erradicar el paludismo en Latinoamérica, en Venezuela ocurra que para 2016 se generaron 240.631 casos, según Asocis Venezuela, lo que refleja un aumento del 709% en comparación al año 2000 (29.736 casos).

“Esto se debe a la falta de cumplimiento en los protocolos de control del vector y la alta incidencia de los parásitos causantes de la enfermedad. Las regiones mas afectadas son el oriente del país, la región de Guayana y el Zulia”, indicó Herrera.

Fuente: 2001

Sé el primero en comentar

Deja un comentario