Enfermedades virales están desatadas

Para el año 2017 no ha habido ningún reporte oficial sobre las cifras en materia de salud, la información continua de epidemiología que -antes era de dominio público- permitía que los especialistas y las organizaciones dieran alertas u ofrecieran consejos sobre co-mo proceder para la protección de los ciudadanos ha sido negada desde noviembre de 2014.

En 2016, específicamente en febrero, aparecieron de forma incompleta algunos boletines que dejaron en manifiesto que la situación en materia endémica mantenía un ritmo de aceleramiento progresivo.

Los especialistas en la materia consideran que esta tendencia no es reversible, por lo menos en las actuales condiciones de deterioro del sector, tomando en cuenta la falta de acciones por parte del Estado y el ministerio de salud.

La doctora María Eugenia Landaeta, jefe del servicio de infectología en el Hospital Universitario de Caracas, indicó recordó que en el boletín 52 del 2016 -que fue revelado en 2017- se habían acumulado 29 mil 150 casos más 113 de dengue grave, que se generaron 3 mil 471 casos de Chikungunya y 59 mil 348 casos de zica, explicando que estas cifras habla de niveles importantes de las epidemias.

Además, debido a la temporada de lluvias -según la observación de los profesionales de la salud- parece que ha habido un aumento de estas enfermedades.

“El panorama de las enfermedades es bastante sombrío, la peor epidemia es la de malaria. La difteria le sigue, por lo que significa el hecho de que 500 personas tengan una enfermedad que fue erradicada en 1992, que además es prevenible con vacuna”, resaltó Landaeta.

Indicó que aunque no hay datos oficiales se habla de cuatro casos de sarampión en Bolívar -enfermedad que no se veía desde 2005- y que además se está hablando de la reaparición de la cólera, aunque hasta el momento hay dos casos sin confirmar.

“No se prevé que baje la epidemia porque no hay campañas de prevención ni de educación para la ciudadanía”, compartió.

Motivos. Landaeta consideró que la principal falla del sistema de salud se debe a las políticas de Estado, haciendo referencia en que se han tenido tanto ministros de salud como años se ha mantenido este Gobierno, por lo que con esta inestabilidad no se pueden diseñar políticas de salud sostenibles en el tiempo, ni hacer seguimiento a las que se han aplicado.

Explicó que el caso de la difteria -que se está presentando en la menos 17 estados- y el sarampión se debe a fallas de vacunación, ya que a pesar de que es obligatorio en el esquema de vacunaciones de los chamos, el 78% que han tenido difteria tenía los esquemas incompletos y solo el 18% solo se habían puesto la primera inmunización.

Destacó que en Bolívar, cuando incidió la epidemia solo el 20% de los niños estaba vacunado: “A nivel nacional no llegamos a 40% de la población, cuando lo ideal es alcanzar un 95%”, destacó.

Reconoció que aunque se han realizado esfuerzos, estos han sido insuficientes, ya que recientemente hubo un campaña de inmunización con pentavalente en dónde la planificación era colocar 10 millones de vacunas, pero que a la mitad de la campaña se informó que llevaban un millón 400 mil y poco más, lo que quería decir que no iban a llegar a la meta propuesta, dejando aproximadamente 14 millones de niños sin vacunar.

Por otra parte, especificó que no están haciendo control de vectores: “Tenemos unos de los índices aedicos y de mosquitos anofeles más altos de América, no se puede prevenir con un índice tan elevado y no se está haciendo nada para bajarlo”, señaló.

Además, el estado no está cumpliendo con su parte en materia al saneamiento ambiental.

Atención. La respuesta del sistema es precaria, además de la insuficiencia de vacunas, está el hecho de que en los centros de salud no cuenten con lo básico, empezando con soluciones para hidratar que es lo básico en el caso de las enfermedades endémicas.

Para la difteria se complica la situación porque el diagnostico no es fácil, se puede confundir con una infección en la garganta, muchas veces se retrasa y el paciente se agrava. Landaeta comentó que aunque el tratamiento es sencillo; con penicilina, se necesita una antitoxina que en ocasiones se retrasa y causa repercusiones -cardiacas y neurológicas- en pacientes.

Caldo de cultivo. Marianella Herrera, directora del Observatorio Venezolano de la Salud, advirtió que además de las enfermedades mencionadas anteriormente están poniendo atención al repunte de la tuberculosis.

“Se le conoce como la enfermedad del hambre y la cuestión es que todas están relacionadas con el estado de salud básico y el estado nutricional. Ahí hay un terreno fértil para que hayan enfermedades, sobre todo las infecciosas y sabemos que una población desnutrida es una población inmune suprimida”, señaló.

Así como la tuberculosis con la desnutrición, hay factores ambientales que juegan un papel importante, por ejemplo en el caso del cólera, en la que es vital tomar en cuenta la disponibilidad de agua segura. Lo que se ha visto sumamente afectado, sobre todo para las poblaciones del interior y de barriadas que no cuentan con los servicios básicos y que tienen que hacer malabares para conseguir agua potable.

“Cuando se ve la integralidad de lo que debería ser la salud de la población, hay que irse a estructuras determinantes asociados a componentes de vidas comunitaria, infraestructura, acceso a la salud, alimentación, equidad en la distribución de estos servicios y en este momento hay un déficit de todo esto”, consideró Herrera.

Por lo que coincidió con que la proyección de las enfermedades está yendo en aumento en comparación con 2016. En este sentido, Herrera resaltó que lo principal para resolver un problema es identificarlo, aceptar que existe y trabajar en ello, pasos que no se están llevando a cabo.

Resaltó que el déficit en la atención es notorio y reconocido internacionalmente. Hizo referencia a pacientes con VIH llegando a Perú para recibir tratamiento con retrovirales, personas con malaria que van a Brasil y Colombia en búsqueda de medicamentos porque en Venezuela no hay lo adecuado.

“Actualmente tenemos un terreno sumamente vulnerable, es un caldo de cultivo para el repunte y aparición de enfermedades erradicadas. A eso se suma que los programas de vacunación no están siendo lo eficientes que deberían ser”, señaló.

Por último, la representante de la OVS opinó que el daño es muy profundo, desde la desnutrición hasta padecimientos atendidos de forma tardía.

Fuente: 2001

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