“La Torre Oscura”, indescifrable y vacía

Adaptar las novelas de Stephen King siempre es un acto de fé en el que los cineastas se encomiendan a la bendición de los fanáticos y los críticos, o en su defecto a la falta de lectura de un público más genérico. Es frecuente escuchar que el universo de cada uno de los relatos de King es inabordable en su totalidad, por lo que muchos elementos son dejados de lado para poder dedicar el tiempo de un largometraje a manejar escrupulosamente uno o dos temas.

Así las cosas, son muchos los críticos que, a pesar de asumir que los guiones les resultan incompletos respecto a las obras literarias, han alabado películas como “Carrie” (1976), “El Resplandor” (1980), “Christine” (1983), “Cuenta Conmigo” (1986), “Misery” (1990), “Sueños de Fuga” (1994), “Dolores Claiborne” (1995) o “La Milla Verde” (1999), por poner ciertos ejemplos.

Pero es más común que los resultados no sean satisfactorios. Así han salido pulverizadas cintas como “Cujo” (1983), “La Zona Muerta” (1983), “Los Niños del Maíz” (1984), “Ojos de Fuego” (1984), “The Running Man” (1987), “Cementerio de Mascotas” (1989), “Sonámbulos” (1992), “La Mitad Oscura” (1993), “The Tommyknockers” (1993), “Más Flaco” (1996), “Corazones en Atlántida” (2001), “El Cazador de Sueños” (2003), “La Ventana Secreta” (2004), “La Niebla” (2007), “Carrie” (2013) o “El Celular” (2016). A esta amplia lista, es necesario sumar la fallida “La Torre Oscura”.

OSCURIDAD TOTAL

Siete libros componen el universo fantástico en torno a “La Torre Oscura”, y en un descarnado ejercicio de síntesis todo eso se apiló en apenas 95 minutos de duración. El resultado es una superficial trama que sacrifica demasiadas explicaciones y lo apuesta todo a una acción inconexa y desordenada que deja a la audiencia en el aire sobre lo que trata la historia.

El resumen de aquel “resumen” sería: Existe un universo paralelo al nuestro donde hay una torre oscura que sirve de bastión para prevenir que seres monstruosos traspasen el umbral y conquisten aquel mundo y el de los humanos. Un malvado hechicero llamado Walter (Matthew McConaughey) anhela destruir la torre para gobernar en el caos, para ello secuestra jóvenes especiales cuya energía vital es el arma más poderosa contra la torre.

Mientras en Nueva York, Jake (Tom Taylor), quizás el muchacho con la fuerza más intensa de que se tenga memoria, es acosado por visiones terribles sobre el venidero apocalipsis. Walter se percata de ello y se lanza a la cacería de Jake. Solo existe un héroe que puede ayudar al chico a evitar el colapso: el último pistolero, Roland (Idris Elba), especie de guerrero cuya misión es enfrentar y aniquilar al ruin mago, y asegurarse así que el desastre no ocurra.

El clamor general es que este filme no calza los puntos de su original literario. Ahora si nos quedamos en el terreno estrictamente cinematográfico, la película es una mezcla de “Harry Potter”, con vaqueros, más “El Señor de los Anillos” y “X-Men”. Es todo esto a la vez, pero nada al mismo tiempo. En medio de las idas y venidas de los protagonistas de un mundo al otro, no existe densidad ni congruencia, incluso la salvación del mundo luce como un tópico accesorio.

En última instancia, el guion no le atribuye relevancia a ninguna de las motivaciones de los personajes. Todo parece conducir inexorablemente y de forma automática (por no decir aburrida) al enfrentamiento entre Walter y Roland. Jake, el verdadero protagonista, lastimosamente, parece sobrar.

TALENTO HABÍA

La película inmediatamente anterior del director danés Nikolaj Arcel, “A Royal Affaire”, estuvo muy merecidamente nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera en 2013. Entre aquella y esta, “La Torre Oscura”, se abre un abismo gigantesco. Y qué decir del desperdicio que significan las presencias de McConaughey y Elba en este fiasco, completamente desaprovechados. No podemos dejar pasar que uno de los nombres más relevantes del cine actual produjo este desaguisado: el experimentado cineasta Ron Howard, creador de grandes títulos como “Cocoon” (1984), “Apollo 13” (1995), “Una Mente Brillante” (2001), “Frost vs. Nixon” (2008) o “En el Corazón del Mar” (2015). Definitivamente, todo lo anterior, sumado a la pluma de King, estaba allí para arrojar un mejor resultado.

CONSEJOS (SI USTEDES LO PERMITEN)…

Amigos de la audiencia, para ver esta película solo les hacemos estas recomendaciones: no intenten entender nada, no aspiren a profundizar en nada, dejen que la acción los arrastre como si estuvieran en la corriente más furiosa de un río crecido y deseen que el duelo entre el bueno y el malo termine de darse… en breve estarán lejos del cine y les prometemos que a los cinco minutos empezarán a olvidar que esta torre oscura alguna vez se cruzó en su destino.

Fuente: 2001

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