Chamos “se rebuscan” durante vacaciones

La continuidad de los estudiantes en los liceos y universidades depende, cada día más, de la crisis que atraviesa el país. Los jóvenes se ven obligados a abandonar sus casas de estudio, por no poder costear los gastos de alimentación, vivienda, transporte, vestimenta entre otros.

Los alunmos dejan sus estudios inconclusos o no inscriben la totalidad de créditos en sus carreras, para insertarse en el campo laboral.

Ernesto Pérez, estudiante de Psicología de la Universidad Central de Venezuela cuenta que la situación país lo obligó a buscar alternativas – más específicamente en divisas – para generar algo de ingresos y poder colaborar en su casa y ahorrar; “me inicié como redactor freelance por recomendación de un amigo. Desde entonces, llevo poco más de un año trabajando desde casa para empleadores extranjeros a un precio de ganga para ellos, pero que es bastante generoso con respecto a la realidad económica venezolana”.

Un caso distinto es el de Emily Stanley, quien pasa todo el día fuera de su casa trabajando y estudiando, ella asegura que trabaja no solo para solventar sus gastos, sino para ayudar economicamente a su familia.

Emily, está ahorrando porque desea emprender un negocio propio para así tener un horario flexible que le permita seguir estudiando.

Callejón sin salida. La juventud debe elegir entre un título o sobrevivir. Para un estudiante de historia quien prefirió el anonimato, desertar es una opción que ve cercana, opina que “un obrero gana más que un profesional, especialmente mucho más que un Licenciado en Historia. “En este país un título universitario no vale, o vale muy poco, monetariamente hablando”.

Luis Fuenmayor, ex director de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu) y ex rector de la Universidad Central de Venezuela, dijo que es necesario que los jóvenes “sean compensados con atención social y económica. El aumento de la pobreza impide que estudien porque tienen que trabajar”.

Las becas forman parte de los recursos de algunos alumnos, sin embargo, aseguran que no es suficiente para subvencionar manutención, alimentación y transporte.

Fuente: 2001

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