“Mi Villano Favorito 3”: Diversión garantizada

La franquicia de origen francés “Mi Villano Favorito”, desde que vio la luz en 2010 ha demostrado ser sumamente exitosa. Sus bases fundamentales: el exvillano Gru y sus divertidos secuaces, los Minions. Quizás el spin-off dedicado a los extraños seres amarillos no contó con el peso de una historia mejor estructurada y hasta más cómica, sin embargo, a pesar de los pesares, terminó en el quinto lugar en recaudación mundial del año 2015, sobrepasando los mil millones de dólares, cifra que muy pocas cintas han alcanzado en la historia del séptimo arte. Es evidente que la saga se ha labrado un nicho seguro en el gusto del público.

“Mi Villano Favorito 3”, entre nosotros, ya está a punto de arrebatar el primer lugar que hasta el momento ostenta otra campeona: “La bella y la bestia”.

Si bien, para nuestro gusto, no llega a superar a la entrega anterior, en esta el peso de los nexos familiares insuflan a la trama los niveles de ternura que una película que apunta a atraer al público infantil requiere. En efecto, las relaciones de las pequeñas huérfanas con sus padres adoptivos Gru y Lucy (muy particularmente con esta última) humanizan cada vez más a estos agentes súper secretos cuya actividad los distancia de una vida hogareña normal. Pero lo que termina de ampliar aún más este sentido familiar es la inclusión del desmesurado hermano gemelo de Gru. Separados cuando eran bebés por ridículos desencuentros entre sus progenitores, Gru y Dru son casi idénticos (casi, porque el segundo posee una abundante cabellera rubia y por cierto es más torpe que nuestro protagonista). Incluso Dru aspira a ser un villano por la calle del medio, a lo cual, como bien sabemos, Gru ha renunciado desde que es padre.

En este tercer film existe un elemento esencial, que suministra dinamismo, “fulgor” y grandes dosis de comicidad, pero que deja a los niños en el aire: el malo de la historia. Este personaje, en cambio, sí cautiva a los “adultos contemporáneos” de la audiencia. Se trata de un malvado que se quedó atrapado en la década de los 80. Bratt el Mal hace el “Moon Walker” de Michael Jackson a la perfección, practica aerobics al son de Oliva Newton-John, su teclado portátil arroja aturdidores ondas sonoras con acordes de Van Halen, su traje azul eléctrico tiene unas hombreras descomunales y su peinado está fijado pétreamente debido al uso excesivo de laca. Balthazar Bratt era la estrella infantil de una pésima serie de TV que por bajos niveles de raiting y tramas cada vez más deficientes fue cancelada. Además el niño se volvió adolescente con la consecuente aparición del acné… Bratt perdió su imagen televisiva y su mundo, ahora está obsesionado con destruir a Hollywood para cobrarse la deuda y nada luce capaz de detenerlo. Cada vez que aparece este personaje el arrollador brillo de los ochenta refulge con jocosidad en la pantalla grande.

“Mi Villano Favorito 3” es una película que fluye sin mucho alarde; como es usual apela con frecuencia a los gags disparatados de los Minions, lo cual hace las delicias del público; el guion vuelve a echar mano del asunto de las responsabilidades en el trabajo frente a la presencia parental en el seno familiar; era imperativo incluir el enfrentamiento contra un villano recursivo con ansías de destrucción masiva… como ven nada nuevo en el panorama, sin embargo, los guionistas se las ingenian para dar una vuelta de tuerca tal, que posibilita nuevas risas ante situaciones harto conocidas. Eso significa que hacen su trabajo a la perfección.

En los tiempos que corren se agradecen este par de simpáticas horas en la sala de cine y más aún cuando vienen aderezadas con unas cuantas piezas musicales de lo mejor que se escuchó en aquellos entrañables años de la década ochentera.

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Pharrell Williams, insustituible

El tema central de “MVF2”, “Happy”, fue otro de los elementos exitosos de aquel film. Su autor es el talentoso intérprete y productor musical Pharrell Williams. Los creadores de la franquicia no dudaron en volver a llamarlo para que compusiera nuevos temas para la secuela, los cuales hacen una mixtura acertada respecto a la calidad de las canciones seleccionadas para los segmentos en que interviene el nefasto Bratt el Mal, es decir, grandes hits de los 80.

Fuente: 2001

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