A toda costa

Por: Eddi Gilberto Rosales*
@EddiRosales

El oficialismo hará denodados intentos por alargar o extender su agonía. Lo hará, indudablemente, asido o enganchado a la esperanza de reponerse, de volver a la vida, apostando al agotamiento que el transcurso del tiempo pudiera generar en la protesta opositora. La prolongación de la existencia del régimen, en este momento, depende del hecho de que se instale o no la Asamblea Nacional Constituyente.

El oficialismo, así lo ha entendido. Es por eso que el asunto relacionado la convocatoria no fue sometido al escrutinio popular. Si por el contrario, ellos lo hubieran hecho, la Asamblea Nacional Constituyente no habría sido convocada, sus eventuales integrantes no habrían sido postulados ni electos, su instalación y funcionamiento no se produciría y no existiría posibilidad alguna de que se redactara una nueva Constitución.

La instalación de la Asamblea Nacional Constituyente debe evitarse a toda costa, pues el hecho de que se instale genera la posibilidad de que su funcionamiento se extienda en el tiempo hasta más allá del año 2018. A lo largo de ese período, que no sabemos cuándo llegaría a su fin, el gobierno de facto, dirigido formalmente por sus 545 integrantes, dotados, tal cual lo sabemos, de poderes omnímodos o plenipotenciarios, cometería todo tipo de desmanes, atropellos y tropelías para así afianzarse en el poder. Materialmente y tras bastidores, ese gobierno de facto estaría dirigido por el presidente de la República y por quienes junto a su persona forman parte de la autoritaria cúpula gobernante. La dictadura tendría así, una fachada constitucional.

Quienes aspiran mantenerse eternamente en el poder entienden, desde su óptica, que no pueden cometer el error de someter a referéndum el texto de una nueva Constitución. Ellos harán lo imposible para evitar que ese referéndum se convoque y se celebre. Así lo creo, pues la Asamblea Nacional Constituyente, una vez que se instale, podría funcionar a lo largo de unos cuantos años discutiendo un texto que nunca terminaría de redactarse, evitando, de esa manera, que nazca la obligación de someter ese contenido a la aprobación o desaprobación del soberano, según se trate.

*Abogado penalista Eddi Gilberto Rosales Sannazzaro, Fiscal emérito del Ministerio Público. Correo: eddirosales@hotmail.com

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