Cortejos fúnebres se enredan con protestas

Las marchas, concentraciones y las represiones traen cola. Varios negocios de la ciudad aledaños a los puntos de encuentro han tenido que cambiar sus horarios y rutinas, entre ellos las funerarias.

Simón Monasterios, uno de los encargados de la funeraria Vallés, ubicada en La Florida, dice que desde el 4 de abril, fecha en que inició la primera marcha, “nos hemos visto obligados a modificar nuestros horarios”.

Monasterios relató que cuando se anuncia una marcha opositora toca movilizar las carrozas fúnebres “unas dos horas antes, debido a que el tráfico automotor se paraliza y la opción es tomar rutas alternas que consumen mucho más tiempo”.

El gerente de la funeraria Vallés dijo que si fuera por ellos realizarían los entierros a las 8 o 9 de la mañana pero, “los horarios los coloca cada cementerio”.

Explica que otra de las soluciones ha sido estar “pendiente” de las redes sociales, principalmente del Twitter y “así conocemos que avenidas o rutas están despejadas y le informamos a nuestros choferes”.

Agrega que su principal deber es que “nuestros clientes queden satisfechos y por eso debemos adelantarnos a los inconvenientes”. Informa que los camposantos más afectados por las trancas son el cementerio del Este, y el de Hoyo de la Puerta cuando montan un módulo en la Panamericana.

Concluye que “cuando los entierros son en el cementerio del Sur, el Junquito y Charallave son los menos complicados”.

Reprogramar. José Montes, gerente de la funeraria Los Caobos, ubicada en la avenida Libertador, arteria que con frecuencia es trancada por la Guardia Nacional o donde se desarrollan enfrentamientos, dice que “nos ha tocado cambiar las horas de salida”.

Agrega que los funcionarios de la Guardia Nacional cuando atraviesan la tanqueta en la avenida para impedir el paso a los opositores hacia el municipio Libertador, en “algunas ocasiones han dejado pasar al cortejo fúnebre por el espacio que queda entre las tanquetas”.

Montes contó que cuando esto no sucede y la Libertador se encuentra “complicada” la ruta a seguir es tomar la avenida Boyacá, mejor conocida como la Cota Mil y subir hasta Macaracuay hasta llegar al cementerio del Este; debido a que todos sus muertos van a este “camposanto”.

A pesar de los nuevos caminos que deben tomar los cortejos, se conoció que esto no resulta en un costo adicional.

El dato.

Las funerarias entrevistadas comunicaron que además de tener que realizar “peripecias” para llegar a tiempo al entierro, se han disminuido el número de servicios debido a que los familiares están optando por aquellos sitios que se encuentren más cerca de los “camposantos” para evitar inconvenientes y retardos.

Fuente: 2001

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