La Cota Mil es una boca de lobos

La avenida Boyacá, mejor conocida como Cota Mil, luce su peor cara en años. Lo que hace tiempo fue una excelente solución vial, ahora es evitada por los caraqueños debido a los problemas de inseguridad e iluminación.

Sus 13 kilómetros de longitud se han convertido en oscuranas constantes, que ponen los pelos de punta a los pocos transeúntes que la circulan de noche.

Además, dicho brazo víal, que bordea el Ávila, se ha mal ganado el nombre de zona de liberación, ya que es utilizada por los antisociales, que se aprovechan de la oscuridad, para liberar secuestrados y dejar cuerpos de personas asesinadas.

Umbroso. Desde su inicio en el Distribuidor Metropolitano, hasta su final en la avenida Baralt, se pudo corroborar que al menos 11 sectores de la avenida están sin iluminación, ni poseen retroreflectores viales, mejor conocidos como ojos de gato.

Las salidas que conducen hacia las zonas de San Bernardino, Maripérez, La Florida, La Castellana, Altamira, Sebucán, Boleíta y El Marqués, no poseen alumbrado y están vagamente identificadas.

Señalización. Muchas de las señalizaciones de la avenida Boyacá se encuentran en situaciones ínfimas.

Las que no han sufrido los rayones de grafiteros y vándalos, están tapadas por arbustos que sobresalen de las áreas verdes.

Patrullaje. El único punto de patrullaje vial en los más de 13 kilómetros, está situado a la altura de El Mirador. Allí los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana vigilan con ayuda de cámaras lectoras de placas a los que transitan por dicha vía.

Ninguna otra de las salidas y entradas cuentan con patrullaje.

Mirador. La Cota Mil cuenta con un punto de entretenimiento conocido como el Mirador Boyacá. Es concurrido por los caraqueños que desean tomar aire puro y disfrutar de una gran vista hacia la capital, sin embargo, debido al alto nivel de inseguridad, solo está abierto hasta las 9:00 pm, después es desalojado por los funcionarios de la PNB que patrullan el sitio.

Caminantes nocturnos. La avenida Boyacá también se convirtió en el hogar de indigentes que duermen y caminan a lo largo y ancho del territorio. Cruzan de un canal a otro esquivando a los pocos vehículos que transitan a riesgo de sus propias vidas.

Nada que ver. El único punto de entretenimiento que posee esta arteria vial es el Mirador Boyacá, pero lo cierran a las 9:00 pm por la inseguridad

Un escape criminal

La Cota Mil no es solamente ultilizada para agilizar la movilización hacia otros lugares de Caracas, también es la vía de escape de los antisociales que comenten fechorías en sus adyacencias.

Se conoció, según fuentes policiales, que la Avenida Boyacá es utilizada por los maladros que cometen robos y hurtos de vehículos en el centro de Caracas, San Bernardino, Plaza Venezuela, Chacao, Altamira y Petare, para escapar fácilmente de la zona de suceso.

Incluso, en dicha vía se han presentado enfrentamientos y persecuciones entre antisociales y funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado.

Personas que concurren por el brazo vial aseguran que esas acciones se deben a la poca vigilancia policial que se percibe en la Cota Mil.

Caraqueños piden a las autoridades competentes solucionar los problemas actuales que presenta la avenida Boyacá, esto con el fin de que se vuelva más segura y funcional para las personas que la concurren con frecuencia.

Fuente: 2001

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