Sidor: industria que quedó en el olvido

Los primeros días de marzo la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro (Sidor) pasó a ser protagonista en las noticias. La paralización de las plantas tiene a los trabajadores sin producir; por lo que sembrar girasoles y hortalizas se ha convertido en la prioridad.

El 9 de agosto de 2016 se paralizó la producción del material más importante y que marca la fabricación de todos los demás elementos realizados allí: el acero líquido.

Sidor es la principal industria siderúrgica del país y la que, en palabras de sus trabajadores, debería producir el mejor acero del mundo. Sin embargo, esa meta se aleja cuando se comparan las cifras de las toneladas producidas hace 9 años y cuando se revisa la disminución acelerada en los próximos.

“El Gobierno hizo un acto con cobertura periodística para decir que entregaríamos 20 mil toneladas a empresas productoras de envases, pero la verdad es que eso alcanza para 3 días de trabajo, ya eso se produjo y volvemos a estar sin nada”, explicó José Luis Alcocer, trabajador de la planta de Productos Planos de Sidor.

En palabras de Alcocer, “no tiene sentido hacer ese anuncio porque no es una verdadera producción”. “La falta de insumos para fabricar el material de hojalata es lo que ha perjudicado las tareas de la industria. Además, el acceso a las divisas es limitado y la importación no es frecuente. Por eso es que cuando dicen que el atún está caro, no es el atún en sí, es el material donde lo envasan”.

Sin trabajar

El delegado de prevención, trabajador de la planta manufacturera de Planchón, Carlos Ramírez, indicó que la producción se ha reducido en al menos el doble entre el año pasado y lo que va de este.

“Tú vienes para acá y esto está demasiado solo. Ya el ambiente de antes, las ganas de querer trabajar y los beneficios que teníamos no están”, lamentó.

Hasta el 28 de febrero, Sidor fabricó 11 mil 350 toneladas de acero, según cifras de Ramírez. “Ya con ese número lo podemos catalogar como el peor año de la empresa. Nosotros tenemos la capacidad de trabajar pero parece que el Gobierno no quisiera”, sostuvo.

Explicó que todas las áreas están paralizadas porque las condiciones de trabajo no son las adecuadas. “La única que está trabajando ahora es la de planchón porque llegó material. No tenían electrodos para fundir el acero. Aquí cuando no es un problema es otro”, afirmó.

“El Gobierno ha dicho que Sidor está entregando cabillas a otra empresa, pero la verdad es que no sé de dónde las sacan porque aquí esa planta está parada”, apuntó.

“Nosotros venimos a vernos las caras; tenemos que cumplir”, expresó.

Contrato desconocido

En 2013, la junta directiva de Sidor firmó un contrato colectivo que, según los trabajadores, no se ha visto y “nadie lo conoce”. Luego de esto, empeoraron las condiciones de trabajo.

Yuni Hernández, delegado departamental de Equipos Móviles, aseveró que además de que nunca han visto el documento, es ilegal. “Teníamos que hacer elecciones hace tres años pero el Tribunal Supremo de Justicia quiere meterse y no deja que las hagamos porque las probabilidades de que pierdan son altas”, detalló.

Manifestó que ese contrato, lejos de mejorar las condiciones y aumentar beneficios, las empeoró. “Aquí nos quitaron el comedor y el HCM, lo que ganamos de ticket de alimentación son Bs. 72 mil que se nos va nada más en comer. Algunos trabajadores son taxistas para tratar de ganar algo más”, dijo.

Alcocer destacó que también quitaron los servicios básicos en la industria. Los baños no funcionan y hay agua esporádicamente.

La inseguridad reina

Sidor está presidida por el mayor general Justo Noguera Pietri, lo que significa, según lo que señaló Ramírez, que la empresa está militarizada.

Sin embargo, no ha evitado que se incrementen los robos a los trabajadores. Alcocer aseguró: “En la cara de los militares nos roban y ellos no hacen nada. Me da a pensar que son cómplices porque si no hacen nada para mejorarlo es por algo”.

Además, el amedrentamiento también se volvió “costumbre”. “Desde que Justo Noguera llegó no nos dejan hacer nada, no podemos pensar diferente ni protestar”, recalcó.

Alcocer aseguró que desde 2010 los delitos no han hecho otra cosa que incrementar. “Hemos hecho denuncias pero nunca las escuchan”, alegó.

“Nosotros ni siquiera tenemos posibilidad de protesta, los militares no nos dejan y nosotros creemos que esa es la única salida porque ya no hay posibilidades de producción”, sentenció.

Por su parte, no solo se trata de inseguridad delictiva, sino de protección en las plantas productoras. Hernández destacó la falta de implementos para trabajar.

“No tenemos botas, la ropa adecuada o mascarillas. Las normas de seguridad e higiene se vinieron abajo y eso es algo muy importante. Antes compraban todo eso aquí en el país con una calidad muy buena y ya dejaron de hacerlo. Ahora como es importado escasean”, puntualizó.

Salario rezagado

Los trabajadores de Sidor actualmente ganan Bs. 43 mil (salario mínimo). Además, no gozan de seguro HCM. Estos factores, para Hernández, generan desmotivación y una situación “caótica”.

Ramírez denunció que el pago está atrasado al menos 50% con respecto a los aumentos decretados por el presidente Nicolás Maduro.

Alcocer precisó que aunque el Gobierno ha cumplido con los salarios, cuando los trabajadores reclaman sobre el funcionamiento de las plantas, “lo que nos dicen es que al menos nos están pagando, eso no puede ser”.

Además, de los salarios son descontadas las cuotas del Seguro Social. Sin embargo, Sidor tiene deudas con ese instituto. Hernández se preguntó cómo es que lo descuentan y aun así le deben.

Éxodo de experiencia

Los ingenieros, que a juicio de los entrevistados era personal preparado y profesional, no han tenido otra opción que irse a aprovechar nuevas oportunidades.

“Los ingenieros se han ido y no tienen reemplazo. Aquí la gerencia la hacen ‘como vaya viniendo vamos viendo’ y así no se hacen las cosas”, señaló Hernández.

“Todo lo que han hecho es para desmejorar nuestro trabajo”, declaró Alcocer.

Teniendo en cuenta la producción que lleva Sidor en 2017, podrían fabricar 135 mil toneladas al cierre, su peor cifra desde su apertura.

Fuente: 2001

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