Capital humano perdido le cuesta caro al país

Fuga de cerebros, de corazones, de manos, de piernas, cinturas. No hay parte del cuerpo humano que se prive de ubicarse en otras coordenadas geográficas, para expresarse con naturalidad y tener en retribución una calidad de vida que no tiene en su país.

Genios, lumbreras, académicos, profesionales, intelectuales, talentos desarrollados y en potencia, mano de obra calificada , no calificada, y muchos venezolanos con poca escolaridad se siguen lanzado a la estampida de la inmigración.

Los precios prohibitivos de los vuelos, los controles fronterizos y ahora, los sin sabores con el pasaporte no contienen la avalancha de viajeros que con o sin recursos que se escapan por aduanas y caminos verdes.

Reposición

Reestablecer el tejido laboral perdido a consecuencia de la inmigración desbordada tomará un buen tiempo. Los analistas coinciden en que las cifras y los niveles profesionales que tomaron maletas, y siguen en ese afán, son difíciles de reponer en corto plazo, de ocurrir un giro distinto en el enfoque del país.

Ver el fenómeno como una oportunidad para el relevo de los cuadros laborales también tiene sus bemoles, dado al numeroso cierre de industrias, comercios y el cuadro cerrado que se juega en el sector productivo, ante las normativas oficiales y los aumentos de salarios y demás beneficios sociales que rebasan sus posibilidades.

Cuántos se han ido

No hay cuenta que cuadre. Las cifras del sociólogo y profesor universitario, Tomás Páez Bravo, autor del libro “La Voz de la Diáspora Venezolana” (2015) cita en sus trabajos e intervenciones que unos dos millones de venezolanos han salido del país, consideraciones sujetas a una próxima revisión por el relanzamiento de su libro sobre los flujos migratorios nacionales.

A propósito de esta suma, su colega Iván de la Vega, otro experto en la materia, docente de la Universidad Simón Bolívar eleva el número a 2. 5 millones en una entrevista reciente al medio digital El Estímulo.

Foco internacional

La emigración venezolana ha sido, por lo general, un problema soslayado por la comunidad internacional. Sin embargo, en los últimos meses ha habido episodios en los que la diplomacia exterior ha roto la norma.

En enero pasado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) de la Organización de Estados Americanos (OEA) se pronunció sobre la situación de los migrantes en el país debido a la deportación masiva de la que fueron víctimas 450 venezolanos que cruzaron la frontera con Brasil.

Recientemente, el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, también alertó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el el peligro de una emigración masiva de venezolanos hacia otros países de la región debido a su severa crisis.

Según Iván de la Vega, “la propia ONU a través de su agencia para los refugiados, está en alerta máxima intentando medir el impacto de las migraciones venezolanas”.

Nación acéfala

Las consecuencias funestas que la fuga de cerebros deja al país son ampliamente conocidas. Venezuela ha perdido un capital importante de profesionales calificados en infinidad de áreas.

El profesor Iván de la Vega, advierte que el país se está descapitalizando de forma acelerada de conocimiento y tardará generaciones para volver a tener la excelencia académica que comenzó a perder desde la década de los ochenta.

Sin embargo, el sociólogo señala que ha habido un ligero cambio en el patrón del migrante. “Aunque sigue saliendo mucho profesional joven de clase media, en especial a Estados Unidos o España, el nuevo perfil de la diáspora criolla se está manifestando con la detención de mujeres que se prostituyen en Cúcuta o Ciudad de Panamá”, asevera.

Nos rebotan

La retórica de los lazos de amistad y hermandad con los venezolanos tan frecuentes en los discursos de los líderes iberoamericanos, no guarda relación con lo que se aprecia en las declaraciones de los emigrantes.

Las novedades sobre el tema son ya parte de la prensa internacional que destaca, entre sus notas más recientes, el aumento considerable de venezolanos en tierras argentinas, los rechazos panameños, los malos ojos con que ven a los venezolanos en de Curazao y Aruba; y los de más cercana data en la República Dominicana , sin abordar los desencuentros que se han sufrido con la vecina Colombia,

Para complicar el proceso de la inmigración al sur, días atrás, el Consejo Nacional de Inmigración anuló la resolución que permitía residencia temporal de venezolanos que huyen de Venezuela a Brasil.

“En países como Perú, por ejemplo, las colas de venezolanos en oficinas de Migración y en Interpol son inmensas. Hay filas exclusivamente para venezolanos en aeropuertos”, comenta Iván de la Vega.

Fuente: 2001

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