Verse bella es solo para bendecidas y afortunadas

“Me vine a la peluquería”, “Estoy arreglándome las uñas en el salón”, “El lunes me haré un cambio de look”, “Me compré un maquillaje nuevo”, así figuraban los días de miles de mujeres venezolanas, quienes años atrás hacían buen uso del popular dicho: “primero muerta que sencilla”.

Pero ahora la realidad es distinta. El país de las mujeres coquetas, esclavas de las uñas acrílicas, “las mechitas”, el maquillaje, productos faciales, y cualquier cantidad de “cariñitos” que realzan la belleza femenina, dejó de ser prioridad para muchas criollas ante el exorbitante gasto que esto representa.

“Mi polvo compacto se me partió por accidente y preferí guardarlo en una bolsita para seguirlo usando, no tengo para comprarme otro tan rápido”, relata María Fernanda Ortiz, una joven profesional que antes solo utilizaba productos Clinique, Max Factor, Revlon, pues además de ser de mejor calidad también cuidaban su piel. Hoy por hoy, aquel “lujo” quedó en el olvido. “Es triste, pero ya ni veo la marca, solo trato de buscar lo que más se adapte a mi bolsillo”, lamenta.

En cambio, Aguamiel Domínguez, docente, anda “al natural” y trata de ahorrar el poco maquillaje que tiene. Lo que antes era habitual en su vida, ahora se limita para momentos especiales.

Adiós peluquería

Al igual que Ortiz, le ocurre a Alejandra Alfonso, diseñadora gráfica, quien dice que ya no come “marcas” porque la plata no le alcanza, de hecho, ella misma se arregla el cabello. “Ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que fui al salón de belleza, antes iba todas las semanas”, expresó. Son incontables los casos de quienes que ya no acuden a estos centros de belleza. Anteriormente, era común ver a mujeres de todas las clases sociales en estos sitios; en la actualidad, solo se observan a las “bendecidas y afortunadas”.

Saraí Torres, periodista, “iba full” a arreglarse su cabellera, pero desde que este servicio comenzó a costarle Bs. 4 mil sin lavado, dejó de ir. “Ahora me lo plancho yo misma, voy a la peluquería solo cuando una ocasión lo amerita”, asegura. A Ana María, madre de dos adolescentes -Alejandra y Adriana de 15 años y 17 años, respectivamente-, también le resultó más rentable invertir en un plancha para alisar su cabello y el de sus hijas. Los costos para secar un cabello así sea corto supera los Bs. 5 mil.

Tener manos y pies “de punta en blanco” es otro de los mandamientos de las féminas del país, pero pagar por ello, es casi imposible.

Alejandra Pabón confiesa que “religiosamente iba cada 15 días a hacerse pedicure”, pero ese “arreglo” ya no es a menudo.

Ingenio

La audacia y la creatividad han jugado un importante papel para las criollas, mundialmente conocidas por su belleza. Intercambiar maquillaje y pinturas de uñas, ver videos tutoriales en la web para hacer ellas mismas el trabajo de los centros estéticos; son las tácticas para lucir bellas. Muchas afirman que los perfumes son “para de vez en cuando”, y con “gotero”.

Fuente: 2001

Comentarios desde Facebook

Sé el primero en comentar

Deja un comentario