Las entradas de los hospitales caraqueños están resguardadas por personal desarmado, vestido de color verde, algunos de la tercera edad, que no brindan la seguridad necesaria al personal ni a visitantes.

José Manuel Olivares, diputado a la Asamblea Nacional y presidente de la subcomisión de Salud explicó que en los centros de asistenciales públicos capitalinos “no existe seguridad alguna, a pesar de que somos el país más violento a nivel mundial”.

Olivares reseñó que en los 10 hospitales tipo I de Caracas no hay personal de vigilancia privada, no tienen educación preventiva, ni usan elementos tecnológicos como detector de metales o cámaras de seguridad. “Lo único que tienen es una lista de preguntas para evitar que entren personas que puedan denunciar el mal estado de los hospitales”.

Una mirada al pasado

Hasta el año 2007 los centros de salud públicos eran resguardados por la Policía Metropolitana. El diputado Olivares aseguró que luego de su desaparición de las áreas de emergencia -a principios de 2007- aumentó la vulnerabilidad en estas instalaciones.

El parlamentario cuenta que a pesar de que para ese entonces no laboraba como médico tiene conocimiento de que “la Metropolitana realizaba recorridos por los pasillos de vez en cuando y tanto médicos, como pacientes y familiares se sentían seguros”.

En julio de 2007 se organizaron cooperativas de vecinos que tuvieron en sus manos la vigilancia de los hospitales; experiencia fallida pues actuaban como porteros que orientaban a las personas dentro del centro pero carecían de entrenamiento en materia de seguridad (ninguno portaba armas).

En septiembre de 2011 se activó un plan que repartió a 485 funcionarios de la Milicia Bolivariana en diez recintos de salud de Caracas, supervisados por agentes de la Guardia Nacional.

En 2014, último año donde se comunicó un plan de seguridad hospitalaria, Francisco Armada, ministro del Poder Popular para la Salud, en ese entonces, se reunió con representantes del Ministerio para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, directores de todos los hospitales públicos del Área Metropolitana de Caracas, así como con representantes de la Policía Nacional Bolivariana; del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y la Policía Municipal de Caracas (PoliCaracas), con la finalidad de discutir los dispositivos de seguridad en los centros hospitalarios.

Hospitales vulnerables

Médicos residentes del Hospital Universitario de Caracas, quienes pidieron reservar sus nombres, aseguraron que “para entrar al hospital es complicado pero ser víctima del hampa es cosa de todos los días”.

Contaron que han llegado familiares que se vuelven violentos “cuando se les comunica que no hay tal o cual medicamento”. Hablaron sobre el robo al cuarto de residentes, y que “no se puede dejar nada por allí”. “A mí me robaron mi laptop mientras hacía mis prácticas”, dice una galena que exige la presencia de otros cuerpos de seguridad como la Policía Nacional o la Guardia Nacional Bolivariana.

Otro médico del Universitario dice que es frecuente escuchar del robo de cauchos o baterías a los vehículos en el estacionamiento. Dijo que el piso cuatro ha sido la única área donde han llegado delincuentes y han sometido tanto a pacientes como a doctores y enfermeras.

Este caso se enlaza con el robo al Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el pasado 10 de febrero, denunciado en su oportunidad por la doctora Belkisyolé Alarcón de Noya, directora de esa institución, quien informó sobre el saqueo de neveras con material reactivo, microscopios, impresoras, sillas, acondicionadores de aire, hornos microondas, tanques de agua, insumos de oficinas y hasta el cableado.

En el hospital Domingo Luciani, de El Llanito, lo ya descrito continúa: mujeres vestidas de uniforme verde las cuales son identificadas por familiares, como Desiré Zerpa, de “milicianas”.

Una enfermera de este centro de salud informó que requieren vigilancia que esté capacitada como policías o guardias o privados. “Estos milicianos no tienen armas ¿Qué nos pueden cuidar?”.

En el hospital Dr. José María Vargas solo una mujer de uniforme color caqui y camisa roja custodia la entrada del centro. Por el lado de la Emergencia se encontraban dos más. Es de destacar que hace unos años este hospital era fuertemente custodiado.

La historia se repite en el Hospital General Dr. José Gregorio Hernández, mejor conocido como Magallanes de Catia. Por el lado de la consulta solo había dos mujeres de tercera edad con el mismo uniforme color claro, que exigen la cita médica para poder ingresar al recinto.

Por el lado de Emergencia hay dos vigilantes -dentro de una casilla- que tampoco portan ningún tipo de armamento y no llevaban uniforme. En las afueras hay un módulo de Patrullaje Inteligente de la Policía Nacional Bolivariana.

Con respecto al Hospital “Dr. Miguel Pérez Carreño”, conocido informalmente como “Hospital Pérez Carreño”, en las unidades de Rehabilitación y Medicina General hay dos mujeres con uniforme verde (sin ningún tipo de jerarquía).

Una galena cuenta que “realmente no sé qué hacen aquí”, debido a que asegura que se siguen registrando robos en el centro. Cuenta que solo sirven para orientar a los visitantes y pedirles explicaciones de hacia dónde se dirigen las personas o a quién van a visitar. “A los médicos porque tenemos bata y carnet, si no también nos averiguarían la vida, que es para lo único que sirven”, destaca.

Por el lado de Emergencia del Pérez Carreño se observó vigilancia privada que vestía uniforme azul. La PNB tiene un módulo de Patrullaje Inteligente.

En el Hospital de Niños “Dr. J. M. de los Ríos” solo se observaron milicianos.

El dato

Desde hace 15 años el Gobierno venezolano ha creado múltiples planes de seguridad. En 2014 fue el último año donde se planteó una estrategia: la activación del Patrullaje Inteligente y el fortalecimiento de la vigilancia en los centros asistenciales
del país.

Fuente: 2001

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